Andy Cartagena demostró su capacidad en la plaza de Pamplona, aunque el fallo con el acero limitó sus premios en la corrida de rejones.

Fotos: Manolo Briones
Andy Cartagena demostró su capacidad en la plaza de Pamplona, aunque el fallo con el acero limitó sus premios en la corrida de rejones.

Por: Natalia Pescador
Pamplona, Navarra.- La corrida de rejones del segundo festejo de la Feria del Toro confirmó el excelente momento que vive la disciplina.
En una tarde marcada por la calidad del encierro de las ganaderías de El Capea y Carmen Lorenzo, Guillermo Hermoso de Mendoza y Roberto Armendáriz rubricaron las actuaciones más rotundas del festejo, mientras que Andy Cartagena dejó patente su capacidad y oficio, aunque el acero le privó de redondear dos actuaciones de premio.
Con la plaza prácticamente llena y el ambiente característico de San Fermín, el festejo mantuvo un tono sostenido gracias al buen juego de la mayoría de los toros, varios de ellos con la clase y la nobleza suficientes para propiciar faenas de gran nivel.
Abrió plaza "Estudiante", de Carmen Lorenzo, un toro de 520 kilos que mostró ritmo y fondo desde los primeros compases.
Andy Cartagena encontró pronto la medida de su oponente y construyó una faena de buenas formas, asentada y de gran conexión con los tendidos.
El alicantino aprovechó las condiciones del astado para firmar una labor de entrega que terminó calando entre el público. El rejón de muerte, sin embargo, cayó defectuoso y redujo el premio a una sola oreja, pese a la fuerte petición de la segunda.
El segundo, "Beteranariojano", de El Capea, ofreció muchas menos facilidades. Embistió con arreones y escasa continuidad, obligando a Roberto Armendáriz a pisar terrenos comprometidos para sostener una faena de notable mérito. El navarro supo imponerse a las dificultades con firmeza y oficio, pero el desacierto con el acero dejó su actuación sin recompensa.
La primera gran explosión de la tarde llegó con "Tabernero", de El Capea, un toro de enorme clase y nobleza. Guillermo Hermoso de Mendoza volvió a exhibir el sello que distingue su concepto del rejoneo: temple, elegancia y una extraordinaria capacidad para administrar las embestidas.
La faena tuvo como momentos culminantes la ejecución de la "hermosina", varios rehiletes batiendo al pitón contrario y un espectacular par de banderillas cortas a dos manos que levantó al público de sus asientos. Un rejón de muerte efectivo rubricó una actuación de alta escuela premiada con dos orejas.
El cuarto, "Sacristián", también de El Capea, vio condicionadas sus posibilidades por un rejón de castigo trasero y caído. Aunque el toro apuntó calidad, le faltó fondo y transmisión.
Andy Cartagena recurrió entonces a su experiencia para construir una labor basada en recursos y cercanía, consiguiendo conectar nuevamente con los tendidos. El vibrante final con tres banderillas cortas devolvió la emoción a la plaza, pero un nuevo fallo con el acero dejó la actuación en silencio.
La obra más rotunda del festejo llevó la firma de Roberto Armendáriz. "Canastero", de Carmen Lorenzo, un extraordinario ejemplar de la familia Capea, permitió al navarro expresar todo el alcance de su concepto. Hubo temple, pureza, profundidad y una magnífica compenetración entre caballo y toro.
Armendáriz toreó con serenidad, ligando las suertes con naturalidad y transmitiendo una sensación constante de dominio. Esta vez sí acertó con el rejón de muerte y las dos orejas premiaron una de las faenas más importantes de su trayectoria en la plaza pamplonesa.
Cerró el festejo "Platillo", de El Capea, un toro que, sin malas condiciones, tendía a abrirse demasiado en los cites, dificultando el lucimiento pleno de algunas suertes. Guillermo Hermoso de Mendoza encontró el sitio y el pulso de la embestida para construir una faena de creciente emoción.
Mientras los tendidos entonaban el tradicional "Tres veces guapa", el navarro volvió a demostrar su capacidad para conectar con el público. El fallo con el acero impidió un nuevo premio, aunque no evitó que abandonara la plaza como uno de los grandes triunfadores de la tarde.
La corrida confirmó el buen momento del rejoneo y el extraordinario nivel del hierro de El Capea y Carmen Lorenzo, cuyos toros ofrecieron un notable juego en conjunto.
Al final, Guillermo Hermoso de Mendoza y Roberto Armendáriz fueron los nombres propios de una tarde de clase y emoción en Pamplona, mientras Andy Cartagena dejó patente que, de haber acompañado el acero, el resultado de su paso por San Fermín habría sido muy distinto.
Plaza de toros de Pamplona (Navarra). Segundo festejo de la Feria del Toro 2026. Corrida de rejones. Casi lleno. Toros de El Capea, y Carmen Lorenzo, de buen juego en conjunto. Andy Cartagena: oreja y silencio. Roberto Armendáriz: silencio y dos orejas. Guillermo Hermoso de Mendoza: dos orejas y silencio.
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