La corrida de Álvaro Núñez en San Fermín 2026 dejó momentos de calidad, pero la falta de fuerza y entrega de los toros impidió un triunfo mayor

Foto: Manolo Briones
La corrida de Álvaro Núñez en San Fermín 2026 dejó momentos de calidad, pero la falta de fuerza y entrega de los toros impidió un triunfo mayor

Por: NTR Toros
PAMPLONA.- Pamplona esperaba la segunda comparecencia de la ganadería de Álvaro Núñez en la Feria del Toro con la expectativa de confirmar su sitio en una de las plazas más exigentes del calendario. Sin embargo, el encierro dejó una impresión desigual. Hubo toros con calidad en el embroque y posibilidades puntuales, pero la falta de raza, fondo y entrega terminó condicionando una corrida que nunca alcanzó el vuelo esperado.
En ese contexto, Morante de la Puebla dejó los momentos de mayor inspiración artística de la tarde, Pablo Aguado volvió a hacer gala de su exquisito concepto del toreo y Borja Jiménez expuso, una vez más, su firmeza y compromiso.
Morante abrió plaza con “Asustado”, un toro que salió abanto y sin celo, muy condicionado además por el viento. El sevillano apenas pudo lucirse con el capote, aunque dejó un precioso quite por chicuelinas que despertó los primeros olés de la tarde.
En la muleta tuvo que construir la faena desde la paciencia, citando siempre con el toro prácticamente parado para ordenar una embestida que perdía el viaje al final de cada muletazo. Lo mejor llegó en una serie al natural, de enorme exposición y trazo, antes de que el acero redujera el premio a una ovación.
El segundo, “Gavilán”, fue el ejemplar de menor trapío del encierro y desentonó claramente con la categoría de la Feria del Toro. Borja Jiménez apostó por un inicio vibrante de rodillas en el centro del ruedo y fue construyendo una faena de entrega frente a un toro que agradecía la ligazón más que el mando.
El pitón izquierdo ofreció las mejores opciones y por ahí llegaron los naturales de mayor profundidad. Sin embargo, el desacierto con la espada, necesitando tres entradas antes de acertar y el verduguillo, dejó todo en silencio.
Pablo Aguado encontró en “Gruñón” un toro que nunca terminó de romper hacia adelante. El sevillano basó su labor en el temple y la limpieza de los trazos, aprovechando la movilidad inicial antes de que el animal perdiera fuelle. A partir de ahí apostó por un toreo de uno en uno, muy asentado y de gran pureza, buscando cada embroque con el toro prácticamente parado.
La faena tuvo momentos de notable calidad, aunque sin alcanzar rotundidad por la falta de entrega del astado. Una gran estocada no pasó de ser rubricada con una ovación.
El cuarto devolvió la ilusión a los tendidos desde el capote. Morante de la Puebla firmó un extraordinario ramillete de verónicas que hizo rugir a Pamplona antes de una escena tan singular como festiva, deteniendo la lidia mientras los tendidos compartían la tradicional merienda. Ya con la muleta, “Billetero” confirmó las limitaciones de la corrida.
Sin raza ni continuidad, permitió únicamente destellos aislados de enorme belleza, especialmente al natural, donde Morante dejó algunos de los muletazos más inspirados de la tarde. Hubo mucho torero frente a un toro que nunca terminó de responder. Un pinchazo y una estocada desprendida dejaron el premio en una ovación.
Borja Jiménez volvió a poner toda la voluntad frente a “Juncoso”, un toro alto, desgarbado y de embestida deslucida. El de Espartinas comenzó sentado en el estribo y sostuvo una faena inteligente, midiendo siempre la altura de la muleta para no exigir más de la cuenta a un animal que se movía sobre las manos y perdía las formas cuando aumentaba la exigencia. El fallo con los aceros terminó por apagar cualquier opción de reconocimiento.
Cerró la tarde Pablo Aguado con “Gavilán”, un toro que dejó ver calidad durante una importante serie sobre la mano derecha antes de acusar definitivamente el fuerte castigo recibido en varas.
El sevillano volvió a apostar por el temple y el buen gusto, pero el animal se afligió rápidamente y la faena perdió intensidad conforme avanzaban los muletazos. Aguado dejó una buena estocada, algo atravesada, aunque el toro tardó en caer y fue necesario recurrir al verduguillo tras sonar un aviso.
La segunda presencia de Álvaro Núñez en Pamplona volvió a dejar una corrida con detalles de calidad, pero insuficiente de raza y duración para responder a la exigencia de la Feria del Toro. Morante firmó los pasajes más brillantes desde el punto de vista artístico; Aguado volvió a evidenciar la pureza de su concepto; y Borja Jiménez sostuvo la tarde desde la entrega. Pero faltó el toro que terminara de romper la función y permitiera convertir las buenas intenciones en triunfo.
Ficha del festejo Plaza de toros de Pamplona. Sexta de la Feria del Toro 2026. Lleno. Toros de Álvaro Núñez, desiguales de presentación y de juego. Con calidad en algunos pasajes, pero faltos de raza, fondo y entrega en conjunto.Morante de la Puebla: ovación y ovación. Borja Jiménez: silencio y silencio. Pablo Aguado: ovación y silencio tras aviso.