Sergio Rollón y el mexicano López Ortega sellaron su clasificación a la gran final tras imponerse en la valoración del jurado
Rollón y López Ortega disputarán la gran final del Circuito de Madrid; Juan Pablo Ibarra deja una grata impresión

Por: NTR Toros
Chinchón, Madrid.- La plaza de Chinchón resolvió este sábado la final a tres del Circuito de Madrid con una tarde de argumentos suficientes para definir a los dos novilleros que pelearán por el título.
Sergio Rollón y el mexicano López Ortega sellaron su clasificación a la gran final tras imponerse en la valoración del jurado, mientras que el también mexicano Juan Pablo Ibarra quedó a las puertas, aunque dejó una actuación que confirmó su proyección dentro del escalafón.
López Ortega volvió a confirmar el excelente momento que atraviesa. Desde el recibo al segundo, con faroles de rodillas y un saludo capotero rematado por una media verónica de gran expresión, dejó claro que buscaba una actuación de peso.
Aprovechó las virtudes del buen novillo de San Isidro para construir una labor templada, destacando especialmente el toreo al natural y un cambio de mano ejecutado con limpieza. La oreja concedida encontró respaldo en la calidad de una faena bien estructurada y en la ovación que recibió el astado en el arrastre.
El mexicano mantuvo el nivel frente al quinto, esta vez un ejemplar de Fernando Guzmán que exigió mayor esfuerzo. La faena fue de menos a más, imponiéndose por encima de las condiciones del novillo con una labor basada en el mando y los derechazos largos.
La media estocada resultó suficiente para cerrar una actuación premiada con la vuelta al ruedo, puntuación que terminó asegurándole el segundo boleto para la final.
También dejó argumentos Juan Pablo Ibarra. El mexicano recibió a su primer novillo con una larga cambiada de rodillas y después mostró pasajes de calidad, especialmente al natural, antes de rematar con manoletinas una faena que encontró eco en los tendidos.
La falta de premio no deslució una labor seria, reconocida con una ovación.
En el sexto volvió a mostrar disposición desde el capote, pero el novillo se rajó con rapidez y redujo notablemente las opciones de lucimiento. Incluso sufrió una voltereta sin aparentes consecuencias cuando intentaba alargar la faena.
Pese a las limitaciones del ejemplar, Ibarra mantuvo la actitud y fue despedido con una vuelta al ruedo que reconoció su entrega.