Después de Venezuela… ¿sigue Irán?

Irán enfrenta protestas y crisis económica, con riesgo de colapso político que tendría impacto regional y global.



Lo de Venezuela no cerró un capítulo, abrió otro. Y el foco ahora apunta a Irán, un país de Medio Oriente con más de 85 millones de habitantes.

Tiene petróleo, gas natural y controla una de las rutas más importantes del comercio mundial de energía, el estrecho de Ormuz. Por ahí pasa buena parte del petróleo que consume el planeta. Lo que ocurra en Irán nunca es sólo un asunto local.

Desde 1979 gobierna una república islámica. No es una democracia. El poder real no lo tiene el presidente, sino un líder religioso conocido como Líder Supremo. Hoy ese cargo lo ocupa Ali Jamenei. Él controla al Ejército, a los jueces y a la policía. Las elecciones existen, pero están controladas. Sólo compiten quienes el régimen autoriza.

Desde finales de 2025, Irán vive protestas continuas. Llevan más de una semana. Hay al menos 16 muertos. No comenzaron por ideología, sino por hambre. La inflación supera el 40%. La moneda perdió la mitad de su valor en un año. Hay cortes de luz, falta de gas y escasez de agua. En un país rico en energía, la gente no puede pagarla.

EL RETROCESO

Durante décadas, Irán buscó ser una potencia regional. Financió grupos armados fuera de sus fronteras: Hezbolá en Líbano, milicias en Siria e Irak, apoyo a Hamás en Gaza. Con ello confrontó directamente a Israel y, por extensión, a Estados Unidos.

Ese plan empezó a romperse. Israel intensificó su ofensiva en Gaza y debilitó a Hamás. Hezbolá quedó casi destruido. En 2025, Israel y Estados Unidos atacaron directamente objetivos iraníes: instalaciones nucleares, mandos militares y científicos clave. Irán perdió cuadros estratégicos y capacidad de intimidación.

También perdió aliados. El régimen sirio colapsó el año pasado, rompiendo una pieza central del eje iraní en la región. Hoy Irán está más aislado, más debilitado y con menos margen de maniobra externa.

LA PRESIÓN

Ayer, Trump advirtió que si el régimen reprime con violencia a los manifestantes, Estados Unidos “está listo”. Su secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que lo ocurrido en Venezuela debe ser leído por otros gobiernos. Y su secretario de Guerra afirmó que los enemigos de Estados Unidos ya vieron hasta dónde llega su brazo.

Israel también habló. Funcionarios israelíes dijeron que Irán debería mirar con atención lo que pasó en Caracas. Vaya advertencia.

EL DÍA DESPUÉS

Analistas coinciden en algo. Si el gobierno iraní colapsa, no habrá una transición limpia. No hay una oposición unificada. El riesgo es un vacío de poder, salvo que ocurra un golpe interno de la Guardia Revolucionaria, el cuerpo militar más poderoso del país.

Las consecuencias serían regionales y globales. En Medio Oriente, se debilitarían los grupos armados que dependen de Irán. Hezbolá perdería aún más fuerza. Irak y los países del Golfo ganarían margen. Israel eliminaría a su principal enemigo regional.

En el mundo, el impacto sería energético. Irán tiene las segundas mayores reservas de gas del planeta y enormes reservas de petróleo. Un colapso puede disparar los precios. Un cambio de régimen podría, con el tiempo, abrir el mercado y bajar costos. Pero primero vendría la inestabilidad.

El régimen actual aún resiste, pero ya no es el régimen fuerte de hace unos años. Enfrenta protestas internas, aliados debilitados y enemigos dispuestos a todo. Después de Venezuela, la pregunta ya no suena exagerada.

EL DATO INCÓMODO

La deuda por habitante ya se duplicó en una década: de 68 mil a 137 mil pesos por persona. El saldo total supera 18.2 billones, crece 3 mil 370 millones diarios y el gasto en intereses se come recursos que no van a salud, educación o seguridad.