Toda historia tiene dos o varias versiones, y la del Racing de Veracruz en torno a los lamentables acontecimientos de violencia tras disputar un partido el pasado 21 de febrero en contra del Celaya, hoy sale a la luz.
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La prudencia ha sido la principal política del club, luego de que una trifulca entre aficionados ocurrida afuera del estadio y que fue iniciada por los seguidores del club guanajuatense, culminara con el fallecimiento de uno de ellos.
Cierre ilegal del estadio
Luego de los lamentables acontecimientos, el juicio sumario en redes no se hizo esperar; después vinieron las sanciones y las investigaciones. Ante las presiones de que “se hiciera algo”, el gobierno estatal envió el domingo 22 de febrero (día inhábil y un día después de los acontecimientos) a inspeccionar y cerrar el estadio.
La ley establece que ante una inspección de esa índole se debe dar tiempo para recabar los documentos, lo que no ocurrió. Por eso el cierre de las instalaciones fue ilegal.
Por uno pagan todos
El cierre de la Unidad Deportiva Hugo Sánchez no solo afectó al Racing, sino a decenas de deportistas de otras disciplinas, incluso paralímpicos y niños, quienes han tenido que detener su preparación rumbo a competencias importantes de la CONADE, que dirige Rommel Pacheco. Entre ellos, se afecta a los alumnos del velocista olímpico Alejandro Cárdenas, quienes no pueden avanzar en sus concentraciones debido a la acción unilateral del gobierno estatal, a cargo de Rocío Nahle.
El Celaya se fue limpio
A pesar de que del lado de los aficionados del Racing hay personas heridas, una de ellas que no pertenecía a la porra perdió la vista, y otros más siguen en tratamiento después de la golpiza que recibieron, aún no existe una sanción en contra del Celaya.
De acuerdo con los asistentes al partido, los “toros” del Celaya llegaron bravos, azuzados por su presidente, Christian Ríos, quienes incluso antes de que iniciara el encuentro mantuvieron en todo momento una actitud provocadora desde las gradas.
Existen videos en poder de este espacio en los cuales se aprecia que la porra de Celaya agrede directamente a aficionados. Ellos, quienes incluso han recibido apoyo por parte de la directiva del Racing, siguen sin tener justicia.
Irregular deslinde de responsabilidades
Los hechos del fatídico 21 de febrero se dieron en las inmediaciones del estadio. De acuerdo con el reglamento vigente, el árbitro es quien reporta los sucesos de violencia solo cuando se dan dentro del estadio, lo cual no ocurrió, pues los insultos y la pelea ocurrieron fuera de la UD Hugo Sánchez.
La Fiscalía del estado no ha intervenido en ningún momento en el estadio. De haber ocurrido los hechos dentro de sus instalaciones, inmediatamente las hubieran tomado como parte de las investigaciones. Esto viola el debido proceso dentro del deslinde de responsabilidades.
En conclusión
Al final, la sanción que la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) asignó al Racing de Veracruz con el veto de tres partidos y una fuerte multa económica es justa. El club señaló que la penalidad se acatará inmediatamente, pero alrededor hay una serie de factores que deben considerarse en este caso que aún no termina.
Es de destacar el silencio de los directivos del Racing de Veracruz, quienes han sido buscados en repetidas ocasiones por los medios de comunicación. Una directiva que, por cierto, tomó unas instalaciones en ruinas para invertirle 60 millones de pesos y convertirlas en el centro deportivo más importante de la entidad.
El abogado Arturo Nicolás Baltazar aseguró que la actuación del Gobierno de Veracruz en el caso no tiene sustento jurídico. Recordó que la ley establece que la responsabilidad penal es intransferible, por lo que las autoridades tienen que sancionar directamente a quienes participaron en la confrontación y no afectar a quienes practican algún deporte en ese espacio.
Al cerrar de manera irregular la llamada Casa del Monstruo Morado se abrió la puerta para solicitar amparos, desatando una batalla legal innecesaria, si se actúa conforme al Estado de derecho que pregona la presidenta Claudia Sheinbaum y su gobierno.




