El error en la Independencia; OEA no morirá; Sheinbaum y su imagen

Dar la palabra a un represor, a un dictador, en el Día de la Independencia de México es una equivocación.

Andrés Manuel López Obrador montó en las fiestas patrias a un presidente extranjero que hace dos meses utilizó a sus fuerzas armadas en contra de la población.

En contra de los cubanos, la mayoría opositores, que protestaban por el mal manejo de la epidemia de Covid-19 y las crisis económica y social.

Y ese es un mensaje equivocado.

En Cuba se vive la segunda peor crisis económica de su historia con una caída, según cifras oficiales, del Producto Interno Bruto (PIB) de 11 por ciento y se vieron las manifestaciones más grandes desde la revolución.

Que el embargo de Estados Unidos tiene a la isla hundida en una situación difícilmente superable, cierto.

Que el régimen de Fidel Alejandro Castro Ruz iniciado en 1959, continuado por su hermano Raúl y heredado por dedazo por Miguel Díaz-Canel Bermúdez es represor, autoritario y dictatorial, verdad.

La revolución cubana se desvirtuó y derivó en un totalitarismo, en un gobierno autoritario que controla, que limita y que reprime a su pueblo.

Eso es lo que Andrés Manuel exaltó en su discurso, cuando hasta dijo que Cuba debería ser considerada patrimonio de la humanidad, por su resistencia cuasi heroica ante el inhumano bloqueo (así lo dijo) que provoca, incluso, que el pueblo enfrente a su gobierno.

Y ya lo dijo Guillermo Fariñas, opositor y periodista cubano: el único embargo que debe terminar es el que el gobierno de la isla ha impuesto a los ciudadanos para que libremente puedan ir a donde quieran.

-Es una falta de respeto que un presidente que sabe que lo primero que hay que levantar no es el bloqueo o embargo de Estados Unidos a Cuba, dijo el jueves, en entrevista con Azucena Uresti, después del discurso de Andrés Manuel en el que solicitó “respetuosamente” al gobierno de Estados Unidos terminar con el bloqueo.

Ayer, Ken Salazar, el nuevo embajador, aseguró que Estados Unidos y México deben concentrarse en la agenda común y no distraerse.

Que aunque respetan lo dicho por López Obrador y la soberanía de México, Washington continuará trabajando por democratizar a Cuba.

 

Pierde fuerza desaparición de OEA

Andrés Manuel tenía un plan que comenzó a desmoronarse desde el mismo jueves.

Su principal socio o aliado en la ola izquierdista de América Latina no vino a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que se lleva a cabo este sábado en México.

Alberto Fernández canceló su viaje por la crisis que se desató en Argentina a raíz de la paliza que sufrió en las elecciones.

Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta, lo culpa de la debacle por su equivocada estrategia de austeridad y recorte a todo el gasto.

Ya anoche se conoció que la desaparición de la Organización de Estados Americanos (OEA) a la que López Obrador ha llamado lacaya de Estados Unidos y a la que ha planteado eliminar para dar vida a otro organismo no se concretará ahora.

Que sí será tema de la agenda, pero sólo eso.

Andrés Manuel tenía armada la historia, pero la ausencia de Fernández la ha alterado. Argentina sucederá a México en la presidencia de la CELAC.

El sueño bolivariano del tabasqueño parece esfumarse.

 

Claudia Sheinbaum Pardo ya se la creyó

Ya se vio.

El apoyo abierto que Andrés Manuel le da un día sí y otro también la tiene distraída, aunque lo niegue.

Ayer, en su tercer informe de gobierno, dijo que no es tiempo de futurismos ni de agendas personales.

O sea sí es tiempo de todo ello.

Y por segunda ocasión desde el grito de Independencia apareció acompañada por Jesús María Tarriba Unger, especialista en números, doctor en Ciencia Física por la UNAM.

Llegaron de la mano.

Sheinbaum es divorciada de Carlos Imaz Gispert y, como sucedió con Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera , ya afina su imagen: el objetivo es enviar un mensaje de estabilidad, de armonía en su vida.

Se siente presidenciable, realmente.

 

Vámonos:

Que no tiemble, que no tiemble.

Este fin de semana es 19 de septiembre.

Y se recordará a las víctimas de 1985, pero también a las de 2017.

No soy ni matemático ni actuario, pero la probabilidad de que un sismo, un terremoto, un temblor ocurra el mismo día que otro debe ser, muy baja.

Y sucedió.

Así como el 7 de septiembre pasado.

El de 2017, cuando un temblor con epicentro en Oaxaca y Chiapas llegó por Morelos. Esta vez se produjo en Guerrero.

Que no tiemble.

 

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