“El espíritu olímpico te entra en la sangre”: Juan Martín del Potro, de sus dos medallas y la amistad con Djokovic a la comparación con Messi

Juan Martín del Potro vivió la verdadera esencia olímpica, ganó medallas para Argentina y valoró la humildad y la convivencia más allá de su éxito en el US Open.



Foto: Cortesía AMT

Acapulco, Guerrero.- Cuando Juan Martín del Potro entró por primera a su recámara en la Villa Olímpica, se recostó en la cama y notó que sus piernas quedaban colgando por el reducido espacio. Para un tenista que sumó casi 26 millones de dólares a lo largo de su carrera, no tener un lugar donde dormir con comodidad era inaudito. Estaba a punto de quejarse, pero de pronto, uno de sus compañeros de cuarto cambió su perspectiva de golpe. “¡Es la mejor cama de mi vida!”, le escuchó decir. Y así entendió que debía mirar las cosas lejos de su privilegio.

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Para ‘La Torre de Tandil’, haber competido por su natal Argentina en Juegos Olímpicos, le cambió la vida. En Londres 2012 conquistó la medalla de bronce, mientras que en Río 2016 se colgó la plata. Ambos laureles forman parte de una colección que tiene a aquel título de US Open 2009 como el mayor de sus logros, al haberlo conquistado de la forma más épica posible, con triunfo incluido ante un coloso como Roger Federer en la Final.

“Esa (victoria en US Open 2009) la celebré muy bien, pero no la puedo contar”, bromeó ‘Delpo’ durante los Mextenis Talks del Abierto de Acapulco. “Pero obviamente se da algo muy loco, porque solamente en los Juegos Olímpicos pasa algo totalmente diferente a nuestro circuito. Yo gané la medalla de bronce en Londres y gané la medalla de plata en Río. Si lo ves de otras perspectivas, perdí en la semifinal y perdí en la final. Pero nadie habla que perdí, si no hablamos de que ganamos medallas”.

Por eso es que más allá de que el 14 de septiembre de 2009, el tandilense impidió que ‘Su Majestad’ alcanzara un histórico hexacampeonato en Nueva York, no fue sino hasta que rozó la gloria olímpica enfundado en la bandera de su país, que se sintió completo.

“Cuando competís en los Juegos Olímpicos, te convertís en un atleta 100% y también el espíritu olímpico, a nosotros, que tenemos un deporte, tal vez, con muchísimo lujo, te hace sentir que realmente hay otras disciplinas que aman el deporte, que aman el entrenar, la competencia, los desafíos y que, en definitiva, al final es lo único que importa. Ahí se van los lujos, se van los egos, somos todos iguales, nos juntamos todos adentro de una Villa Olímpica donde hay 15 mil atletas, donde comemos lo mismo, dormimos”, explicó.

“Una anécdota. En la Villa Olímpica, en nuestras habitaciones, dormíamos como de a cinco, porque acá (tenis) cada uno tiene su habitación. Cuando entré a mi cama, medía 1.80m y me quedaban como media pierna por fuera, 18 centímetros por fuera. Y te toca ver al de taekwondo, al de boxeo, o al de judo diciendo ‘esta es la mejor cama de mi vida’. Entonces, ahí de repente decís ‘hay que disfrutar esta cama también, y hay que compartir con ellos y hay que compartir las experiencias’. Cuando tu bandera de tu país está acá en mi corazón y compitiendo por eso, no importa nada más que tratar de lograr una medalla. Yo, por suerte, logré dos y las tengo muy bien guardadas, porque me hicieron muy feliz”, agregó.

Juan Martín Del Potro causó sensación en su debut en la edición XXXI de los Juegos Olímpicos cuando en la primera ronda del torneo masculino de tenis derrotó —ni más ni menos— al número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, tal como lo había hecho en Londres 2012 en el partido por el bronce. Ese triunfo no solo hizo vibrar a toda Argentina, sino que provocó el inusual fenómeno de hacer que la afición brasileña dejara atrás su histórica rivalidad con los albicelestes y aplaudiera su proeza.

“Todo el mundo se para viendo los Juegos Olímpicos, no importa la disciplina. De repente, te haces fan de cualquier deporte y apoyas a cualquier atleta y querés que te ganen la medalla. Ese espíritu olímpico te entra en la sangre y ahí vas a competir con tu bandera, y por un logro para nuestro país. Fueron experiencias muy, muy lindas y sobre todo, le di un color al haber ganado una medalla en Brasil, que para mí siendo argentino, y con la rivalidad del fútbol, en ese primer partido me toca Djokovic y todo Brasil iba con Djokovic y estaba caliente ese estadio, pero fue un muy respetuoso partido, y después de haber ganado, me empecé a comprar un poco el corazón de los **brasileros”, recordó.

Precisamente ‘Nole’ se convirtió con el tiempo en uno de sus mejores amigos. El hoy retirado argentino de 37 años de edad no solo se ganó su respeto, sino un lugar en el corazón del más ganador de la historia con 24 cetros de Grand Slam, con quien compartió un emotivo partido de despedida el 1 de diciembre de 2024.

“De pequeño la que más rivalidad tenía era Andy Murray, porque prácticamente crecimos juntos, y jugábamos muchos partidos de juniors, pero después ya de profesional, se transformó la rivalidad en admiración, en tratar de aprender también de ellos, en perfeccionar cada uno de nuestros juegos, dentro y fuera de la cancha. Si bien no llegas a ser amigos cuando estás compitiendo, porque los desafíos son muy grandes, sí hay tanto respeto que una vez que ya algunos salen del circuito, esa relación se afianza mucho, y podemos ya decirnos **amigos”, contó ‘Delpo’.

“Creo que hay un gran ejemplo con Federer y Nadal, hoy en día que prácticamente están hablando de viniéndose a cada rato, porque ya no juegan y programan cosas juntos. Yo tengo una relación muy especial con Djokovic, él fue muy generoso en aceptar mi partida, hace poquito en el Australian Open, él terminó de ganarle a Sinner y surgió ahí un FaceTime, y eso si hubiera estado compitiendo no hubiera pasado, pero al estar yo de este lado, esas cosas van surgiendo naturalmente”, añadió.

En total, Juan Martín conquistó 22 títulos en el tour de la ATP, entre ellos, el Abierto Mexicano de Tenis 2018. Su leyenda fue escrita en una misma época de oro para el deporte argentino al coincidir con Manu Ginóbili en la NBA y Lionel Messi en el fútbol. Pero más allá de que se codeó con ellos y regaló alegrías para su país a la par, Del Potro no siente haber estado a su nivel.

“No, no, no. Para Argentina, Messi y Maradona significan mucho. Nosotros teníamos como un Messi en el tenis que fue Guillermo Vilas, que fue una gran leyenda nuestra, que fue como el papá del tenis argentino y que todos comenzamos gracias a él. Y sí me siento muy afortunado de haber conseguido cosas para mi país y que la gente de mi país la reconozca y haya disfrutado conmigo. Yo se los recordé”, finalizó.