Poco antes de las 3 de la madrugada, el pasado 3 de diciembre, Chris Paul se enteró de que su equipo, LA Clippers, que había pagado 3.6 millones de dólares para que el base regresara con ellos, lo echó sin mediar palabra. Estaba en Atlanta para enfrentar a los Hawks. Con su equipo, buscaba revertir un récord de 5-16, con un cuadro veterano, pero lleno de talento, con Kawhi Leonard y James Harden, entre otros.
Paul publicó en sus redes la decisión de los Clippers. Tras el revuelo y la viralización del mensaje, que se regó como la pólvora, Lawrence Frank, el principal ejecutivo de baloncesto del equipo, emitió un comunicado confirmando la salida de CP3. “Vamos a separar nuestros caminos con Chris y él no seguirá formando parte del equipo. Trabajaremos con él en el siguiente paso de su trayectoria”. Fue todo. Una postura pobre y corta para explicar una decisión que tenía en el centro de la tormenta a Paul, un jugador que será miembro del Salón de la Fama del Baloncesto.
Desde que Chris Paul se unió a la NBA en 2005, seleccionado en el cuarto puesto del draft tras salir de Wake Forest, robó reflectores. Ganó el premio al Novato del Año en 2006, fue nombrado Jugador Más Valioso en el Juego de las Estrellas de 2013 e integró 11 veces los mejores quintetos de la temporada. A nivel internacional, cosechó dos oros olímpicos con el Dream Team (Pekín 2008 y Londres 2012), y el bronce en el Mundial de Japón, en 2006. Actualmente, el base es el segundo jugador con más asistencias registradas en la liga, sólo por detrás del miembro del Salón de la Fama y ex Utah Jazz John Stockton.
En la NBA brilló con los Clippers, en dos etapas, así como con New Orleans Hornets, los Houston Rockets, Phoenix Suns y San Antonio Spurs, entre otros.
Sus números notables, no obstante, son sólo una parte del legado del base nacido en Carolina del Norte en 1985. Luego de más de una década de ser parte de la Asociación Nacional de Jugadores de Baloncesto, como presidente logró el seguro médico para jugadores retirados. “LeBron James, Melo (Anthony), D-Wade, Stephen Curry, yo, todos tenemos algo en común: en algún momento, todos nos retiraremos. Todavía recuerdo la reunión en la que hablamos con los jugadores sobre sacrificar cierta cantidad de dinero por ellos. Es algo que ninguna otra liga tiene”, aseguró poco después de ese logro.
Pese a ser uno de los deportistas mejor pagados en su momento, CP3 siempre mantuvo una visión social. Desde niño entendió el valor del sacrificio. Trabajó en la gasolinera de su abuelo todos los veranos desde que tenía 7 u 8 años, en lo que fue la primera gasolinera propiedad de un afroamericano en Carolina del Norte. “Mi abuelo lo era todo”, contó a The New York Times en 2018. “Si quería dinero para comprar algo, mi abuelo me decía: ‘ven a trabajar en la gasolinera. ¡Gánatelo!’”.
Con esa base, mientras construía su legado en la NBA, hacía labor social. Paul contó que un día visitó con su esposa la escuela de su hijo en Los Ángeles. “Entramos y vimos un aula con portátiles, iPads y pizarras inteligentes. Me enfadé. Dije: ‘no me gusta que los niños del otro lado de la ciudad no tengan esto’. Así que ese día empezamos a instalar centros de aprendizaje en comunidades marginadas”.
El base sabe que no cambiará al mundo, pero al menos la vida de alguien sí. “Aunque eso está bien, a veces puede ser como poner curitas en los verdaderos problemas”, dijo. No obstante, la apuesta fue más allá y creó un fondo de vivienda para invertir en urbanizaciones “y, básicamente, subsidiar algunas viviendas, ubicando a profesores y personal médico en estas diferentes comunidades” para garantizar acceso a salud y educación.
El jugador dirá adiós este año a las duelas. Lo anunció en noviembre, antes de la decisión de los Clippers. Podría ya no pisar una duela más como profesional o puede que un equipo aún lo contrate por lo que resta de la temporada. De cualquier forma, CP3 ya tiene un lugar en la historia de la NBA, en los aficionados y en algunas personas que, con su apoyo, pudieron acceder a tener una mejor vida. “Siempre intentamos nivelar el terreno de juego”.




