WASHINGTON.- Estados Unidos atacó Venezuela y depuso a su presidente, Nicolás Maduro, en una operación nocturna el sábado, dijo el mandatario Donald Trump, en la intervención más directa de Washington en América Latina desde la invasión de Panamá en 1989.
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“Esta fue una de las demostraciones más asombrosas, efectivas y poderosas del poderío y la competencia estadounidenses en la historia de Estados Unidos”, dijo Trump en una conferencia de prensa en su complejo Mar-a-Lago en Florida, donde estuvo flanqueado por altos cargos como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el de Estado, Marco Rubio.
Trump dijo que Maduro está bajo custodia y que funcionarios estadounidenses tomarán el control de Venezuela.
“Vamos a dirigir el país hasta el momento en que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa“, señaló. “No podemos correr el riesgo de que se haga cargo de Venezuela otra persona que no tenga en mente los intereses de los venezolanos”.
No está claro cómo planea Trump supervisar Venezuela. A pesar de una dramática operación nocturna que dejó sin electricidad aparte de Caracas y capturó a Maduro en o cerca de una de sus casas seguras, las fuerzas estadounidenses no tienen control sobre el país en sí, y el Gobierno actual parece seguir al mando.
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La salida de Maduro, que dirigió Venezuela con mano dura durante más de 12 años, abre potencialmente un vacío de poder en el país.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez -presunta sucesora de Maduro- se encuentra en Rusia, según cuatro fuentes conocedoras de sus movimientos, avivando la confusión sobre quién es el siguiente en la línea de gobierno.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso afirmó que el informe que indicó que Rodríguez está en Rusia es “falso”.
Cualquier desestabilización grave en la nación de 28 millones de habitantes amenaza con entregar a Trump el tipo de atolladero que ha marcado la política exterior de Estados Unidos durante gran parte del siglo XXI, incluyendo las invasiones de Afganistán e Irak, que también se basaron en el cambio de régimen.
Washington no realizaba una intervención tan directa en América Latina desde la invasión de Panamá hace 37 años para deponer al líder militar Manuel Noriega, acusado de dirigir una operación de narcotráfico.
Estados Unidos ha lanzado acusaciones similares contra Maduro, acusándole de dirigir un “narcoestado” y de amañar las elecciones de 2024.
El líder venezolano, un exconductor de autobús de 63 años elegido por el moribundo Hugo Chávez para sucederle en 2013, había negado esas acusaciones y afirmó que Washington pretendía hacerse con el control de las reservas de petróleo de su nación, las mayores del mundo.
“ESTOY FELIZ”
Las calles de Venezuela parecían tranquilas el sábado. Los soldados patrullaban algunas partes y algunas pequeñas multitudes pro Maduro comenzaron a reunirse en Caracas.
Otros, sin embargo, expresaron alivio.
“Estoy feliz. Dudé por un momento que esto de verdad estaba pasando, porque parece una película, pero tengo familia en Caracas y me lo confirmaron”, dijo Carolina Pimentel, una comerciante de 37 años de la ciudad de Maracay. “Tanto tiempo esperando que me parece mentira”.
Las autoridades venezolanas condenaron la intervención del sábado. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, afirmó en un mensaje en video que “en la unión del pueblo encontraremos la fortaleza para resistir y vencer”.
Si bien varios países latinoamericanos se oponen a Maduro y dicen que se robó la votación de 2024, la acción directa de Estados Unidos revive recuerdos dolorosos de intervenciones pasadas y, en general, cuenta con la fuerte oposición de los gobiernos y las poblaciones de la región.
La acción de Trump recuerda la Doctrina Monroe, establecida en 1823 por el presidente James Monroe, por la que Estados Unidos reclamaba influencia en la región, así como la “diplomacia de la cañonera” vista bajo Theodore Roosevelt a principios del siglo XX.
Rusia, Cuba e Irán, aliados de Venezuela, se apresuraron a condenar los ataques por considerarlos una violación de la soberanía. Teherán instó al Consejo de Seguridad de la ONU a intervenir para detener la “agresión ilegal”.
Entre las principales naciones latinoamericanas, el presidente de Argentina, Javier Milei, elogió la nueva “libertad” de Venezuela, mientras que México condenó la intervención y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que se cruzó “una línea inaceptable”.
En tanto, la líder opositora María Corina Machado sostuvo: “Nicolás Maduro desde hoy enfrenta la justicia internacional por los crímenes atroces cometidos contra los venezolanos y contra ciudadanos de muchas otras naciones. Ante su negativa a aceptar una salida negociada, el gobierno de los Estados Unidos ha cumplido su promesa de hacer valer la ley”.
En tanto, China condenó la acción de Estados Unidos en Venezuela, que, en su opinión, viola el derecho internacional.
“China está profundamente conmocionada y condena enérgicamente el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos contra un país soberano y el uso de la fuerza contra el presidente de un país”, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Pekín en un comunicado.
REUTERS

Donald Trump dijo que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta que se dé una transición segura. | Foto: EFE 


