El corazón de la capital se convirtió en escenario de creatividad y expresión social con el cierre de la primera Gala Chilanga, un evento que reunió moda, comunidad y arte urbano en el Monumento a la Revolución. La iniciativa concluyó con una pasarela abierta al público que destacó el talento de estudiantes y talleristas de la Red FAROS y UTOPÍAS.
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Durante tres días, del 10 al 12 de abril, este espacio emblemático albergó actividades que culminaron con la presentación de la colección “Moda Urbana”, donde participaron comunidades de FAROS Azcapotzalco, Indios Verdes, Aragón y Cosmos, así como de UTOPÍAS Papálotl, Chihuacóatl y Tecoloxtitlán. A esta muestra se sumaron proyectos invitados como el Colectivo Disonare y la propuesta comunitaria “Maravillas de la infancia”, proveniente de Matanzas, Cuba.
El evento, impulsado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México en coordinación con otras dependencias, buscó acercar la moda al espacio público y fomentar la participación de jóvenes creadores mediante el uso de materiales reciclados y discursos sociales vinculados al #8M.
La pasarela no solo exhibió prendas, sino que planteó una narrativa centrada en la resistencia, la identidad y la transformación. Elementos como plásticos, redes y textiles reutilizados fueron reinterpretados en diseños que cuestionaron estructuras tradicionales. Prendas como el corset, la camisa o la falda adquirieron nuevos significados, convirtiéndose en símbolos de libertad y expresión.
Durante la jornada final, autoridades culturales destacaron la diversidad de propuestas presentadas a lo largo del evento, desde la moda del barrio de La Lagunilla hasta las raíces textiles tradicionales, cerrando con una propuesta contemporánea que apuesta por la inclusión y las disidencias.
Las colecciones presentadas fueron resultado del trabajo colaborativo entre maestras, maestros y estudiantes, quienes mostraron piezas que reflejan tanto la creatividad individual como el aprendizaje comunitario. Además, participaron diseñadores de joyería y bisutería, ampliando la oferta estética del evento.
Más allá de la pasarela, la Gala Chilanga también tuvo como objetivo impulsar la economía creativa en la capital, visibilizando a diseñadores emergentes y consolidando al Centro Histórico como un punto clave para la moda, el turismo y la tradición cultural.
El cierre dejó claro que la moda puede ser una herramienta de transformación social, donde el reciclaje y la creatividad se convierten en vehículos para contar historias y ocupar el espacio público desde nuevas perspectivas.

Foto: Cultura CDMX 


