Tan pronto se ponga el casco y sujete el volante con ambas manos, Checo Pérez volverá a sentirse vivo. El piloto mexicano acelerará y tomará con destreza cada curva del Albert Park Circuit para enmarcar su regreso oficial a la Fórmula 1 con el naciente equipo de Cadillac, luego de un año de ausencia tras quedar fuera de Red Bull al final de la temporada 2024. Y será el Gran Premio de Australia la primera prueba para el tapatío, cuyo objetivo será no verse superado por su coequipero Valtteri Bottas.
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El jalisciense de 36 años de edad volverá a disputar una carrera de F1 454 días después. Lo hará al volante del MAC-26 en Melbourne, donde comenzará la compleja lucha personal con su compañero finlandés, en busca de definir quién verdaderamente es el piloto principal del equipo estadounidense, mientras Lando Norris inicia la defensa de su título con McLaren y Max Verstappen redobla esfuerzos para recuperar la corona perdida.
El Gran Circo se prepara para vivir una carrera histórica, que no solo marcará el inicio de la temporada 2026, sino que será el escenario del debut de Cadillac como el undécimo equipo en la parrilla, al ser el primer conjunto completamente nuevo en unirse al campeonato desde 2016. Lo hará con una alineación de lujo. Checo y Valtteri son dos veteranos con 16 victorias combinadas, y ambos regresan a la competición tras un año de ausencia con la misión de grabar sus nombres en los libros sagrados del automovilismo.
La expectación es palpable en Melbourne. Para el finés, que llega tras una temporada como reserva en Mercedes, este Gran Premio tendrá un sabor especial. Tanto el finlandés de 36 años, 10 veces ganador en la categoría, como el tapatío de la misma edad y seis triunfos a cuestas, regresan a la competición con la misma dosis de ambición que los llevó a pertenecer a las dos últimas dinastías en la máxima categoría con Mercedes y Red Bull, respectivamente.
A la par, la F1 estrenará oficialmente uno de los mayores cambios regulatorios en una generación. El DRS ha sido relegado al olvido para dar paso a la aerodinámica activa, mientras que las nuevas unidades de potencia priorizan la recuperación y el aprovechamiento energético.
Los monoplazas lucen más pequeños, tienen un aspecto y un sonido diferentes, y cuentan con mejoras sustanciales en materia de seguridad. Todo lo que se aprendió en 2025 ha quedado —en gran medida— obsoleto. Un McLaren dominador el año pasado no garantiza un auto veloz en el GP de Melbourne, por lo que la adaptación será la clave del campeonato.
La parrilla tendrá además a Audi, que hace su entrada como equipo oficial, aunque su estructura es una evolución de Sauber, pues mantendrá a Nico Hülkenberg y Gabriel Bortoleto. Para este año, solo hay un volante debutante, el joven Arvid Lindblad de 18 años, que ocupa ya un asiento en Racing Bulls y ha sorprendido en sus primeras oportunidades al volante en Albert Park.
McLaren, Mercedes, Ferrari, Williams, Aston Martin, Haas y Alpine repiten alineaciones, garantizando una estabilidad que contrasta con la vorágine normativa. La temporada constará de 24 carreras por tercer año consecutivo, con un calendario reajustado para facilitar la logística. Madrid se estrena como sede en sustitución de Imola, mientras que Estados Unidos mantiene sus tres citas.
Con Miami, Austin y Las Vegas, la Unión Americana se consolida y gana terreno con la sombra de la guerra en Oriente Medio como mancha de su esplendor. Sin embargo, con todo y los ataques iraníes provocados por la Guerra desatada por el país norteamericano y su aliado bélico Israel, se planea celebrar las cinco carreras programadas en la región.
El semáforo de Melbourne está a punto de apagarse. Pérez Mendoza vuelve a sentir el rugir de un motor de F1 en un fin de semana de Gran Premio y el debut de Cadillac tendrá su propia batalla interna además de un nuevo reglamento que lo cambia todo.

Foto: Cortesía Cadillac 


