Irán-EU, las lecciones de paz desde el terreno de juego

Francia 98 Estados Unidos vs Irán quedó como un histórico “Partido por la Paz”, donde el fútbol suavizó tensiones políticas entre ambas naciones tras años de conflicto diplomático



Como sucede desde 1979, cuando rompieron relaciones, Estados Unidos e Irán se encuentran en una nueva faceta bélica, que ha salpicado lo deportivo. En este Mundial se corría el riesgo de que el equipo de Medio Oriente no asistiera al torneo o que incluso cambiara su sede a México. Al final, bienvenidos sean, dijo Trump, mientras las bombas llueven ahí.

En Francia 98, el último Mundial del siglo 20, ambos países estuvieron frente a frente en el grupo F, que, para agregar más condimento geopolítico, compartían Alemania y Yugoslavia (este último con jugadores serbios y montenegrinos, que después harían su propio Estado –Serbia y Montenegro–, hasta que, en 2006, también se dividieron ambos como países independientes).

La tarde del 21 de junio de 1998, en el Stade de Gerland de Lyon, estadounidenses e iraníes se enfrentaron con la obligación de ganar, pues ambos habían perdido su primer partido. El juego, que daba 3 puntos y la oportunidad de seguir con vida en el Mundial, pasó a un segundo plano. Cada aspecto del partido se politizó. En los días previos, Alí Jameneí –asesinado este año en un ataque conjunto entre EU e Israel– reclamó que su equipo ejerciera el papel de visitante simbólico (como indicaba el sorteo), lo que obligaría a salir en segundo plano detrás de sus rivales. También prohibió que los jugadores de Irán estrecharan la mano de los estadounidenses, tal como dictaba el protocolo de la FIFA. Ese fuego fue avivado por Khodadad Azizi, delantero estrella de Irán en ese entonces: “Estados Unidos nos impuso una guerra de ocho años con Irak (1980-88) que costó la vida de medio millón de iraníes. Hay muchas familias de mártires deseando que ganemos. Tenemos esa obligación, es el partido de nuestras vidas”.

Desde EU, el mismo Bill Clinton tuvo que entrar en escena con un mensaje emitido a nivel nacional en el que animaba a la selección y destacaba el valor del torneo para unir a dos poblaciones políticamente tan diversas.

La tensión era tal que fue el juego que más seguridad de la historia ha tenido. “Había muchos rumores; se creía que la selección estadounidense era el objetivo de ciertos grupos radicales. Había mucha seguridad alrededor del campo de entrenamiento de la selección estadounidense en Francia. También circulaban rumores sobre un grupo antigubernamental iraní que quería aprovecharse de la ocasión. La FIFA tomó todas las medidas necesarias para que el partido pudiera celebrarse”, contó el iraní Mehrdad Masoudi, quien fue responsable de prensa de la FIFA en ese partido, en una entrevista para FIFATV en 2018.

En Irán, tal era la expectativa nacional que las mujeres pudieron ver el partido en un lugar público por primera vez en la historia, un avance –en ese momento– cultural gigantesco.

Ya en el partido, ganó la sensatez. No sólo estrecharon las manos, sino que los jugadores iraníes entregaron rosas blancas a los estadounidenses antes del inicio. Además, “llegamos a la conclusión de que, en lugar de que cada uno camine hacia el otro, nos hiciéramos una foto de equipo conjunta”, recordó Masoudi.

Ya en el campo, el encuentro fue cerrado y duro, con Estados Unidos generando más peligro, sin concretar, y con un cuadro iraní que aprovechó sus oportunidades para imponerse 2-1 con goles de Hamid Estili y Mehdi Mahdavikia. Para los norteamericanos descontó Brian McBride.

El primer triunfo en mundiales para los iraníes –y la eliminación del equipo de las Barras y las Estrellas– provocó en Teherán celebraciones multitudinarias. Miles de aficionados salieron a las calles, algunas mujeres sin velo, de acuerdo con una crónica de The New York Times.

Al final de la fase de grupos la lógica se impuso. Alemania y Yugoslavia avanzaron, y estadounidenses e iraníes regresaron a casa. El juego pasó a la historia como el Partido por la Paz. “Lo que ocurrió en ese campo durante esas dos horas fue una lección para el mundo entero, pues, a pesar de nuestras diferencias, a pesar de que provengamos de orígenes diferentes, podemos vivir juntos en paz”, declaró Masoudi. A esa voz se sumó la de Jeff Agoos, defensa central estadounidense, quien señaló al final del juego: “Hicimos más en 90 minutos que los políticos en 20 años”.

En 1979, la crisis de los rehenes marcó el fin de las relaciones diplomáticas entre ambos países. Durante 444 días, trabajadores de la embajada estadounidense estuvieron en cautiverio en Teherán tomados por estudiantes iraníes. Ese hecho fue el punto cumbre de la Revolución iraní liderada por el entonces líder supremo iraní Ruhollah Jomeini, quien llevó como bandera “el fin de la injerencia americana en la política de la nueva República Islámica de Irán”.