Era una tarde del año 2004 cuando Jill Diamond volvía a casa luego de entrenar. Su suegro Clyde Chastain —quien fue un reconocido boxeador en los años 30— le había recomendado refugiarse en el pugilismo tras la muerte de su esposo, el actor Don Chastain, dos años atrás debido al cáncer. Y entonces, el teléfono de la estadounidense sonó con una inesperada llamada desde México. Era Mauricio Sulaimán, actual presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), del otro lado de la línea.
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Diamond tardó unos segundos en recordar que había sido ella quien envió un correo electrónico a info@wbcboxing.com para externar su molestia sobre la ausencia de campeonatos mundiales para mujeres en el CMB. Un mero reproche que parecía que se lo llevaría el viento, sin embargo, Jill obtuvo la respuesta que jamás esperó y que cambió para siempre la historia del boxeo femenino.
La lucha de las mujeres boxeadoras antes del CMB
“Sí, estaba muy enojada y frustrada. Fui al gimnasio y conocí a muchas mujeres que trabajaban en dos o tres trabajos. Cuando tenían una pelea, a veces debían pagar para poder pelear o ganaban 3 mil dólares para pelear con el riesgo de un mal golpe. Entonces me enojé y escribí un e-mail. Estaba muy enojada, pero esto (CMB) parecía una buena organización”, describió Diamond en entrevista con OVACIONES.

“Nunca esperé una respuesta. Fui a info@wbcboxing.com y tres semanas después, mi teléfono sonó. ‘Hola, mi nombre es Mauricio Sulaimán. Estamos pensando en reglamentar a las mujeres en el boxeo. Si crees en eso, te gustaría conocer a mi padre y luego venir a la convención en España’. Y empezamos de esa manera”, agregó.
Don José Sulaimán y el inicio de los campeonatos femeniles
En aquel entonces, Don José Sulaimán Chagnón (1931-2014) era el dirigente del Consejo y había convertido esa organización en la más prestigiosa del pugilismo mundial. Pero lo cierto es que tenía una deuda pendiente con las mujeres que pedían un merecido lugar en el deporte de los puños.

“Jill fue quien le mandó un e-mail a mi papá en 2004, un e-mail de esos que llegan a una cuenta genérica, se presentó como una mujer entusiasta. Acababa de perder a su esposo de cáncer y ella encontró en el boxeo la salvación para su vida y al estudiar ahí y ver que el Consejo no tenía campeonato mundial para mujeres, escribió a mi papá y le dijo ‘hay que hacer lo justo para las mujeres‘ y fue una gran inspiración para que el CMB iniciara el campeonato femenil y precisamente Jackie Nava fue la primera campeona pero fue Jill Diamond quien inició eso”, contó Mauricio Sulaimán.
Historia del boxeo femenino: de 1954 al reconocimiento del CMB
El combate profesional entre Barbara Buttrick y Jackie Tobin en 1954 fue la primera pelea de boxeo femenino transmitido por la televisión nacional estadounidense, pero no fue sino hasta 1999 cuando la Federación de Boxeo Femenino (WBF) fue fundada. Todos esos esfuerzos hicieron que el CMB se decidiera a reglamentar el pugilismo para que las mujeres pudieran ser parte activa del Consejo, con Jill Diamond como el pilar que sostuvo el proyecto desde el momento en que conoció a Don José.
Anécdotas con José Sulaimán
“(José Sulaimán) era muy intimidante, pero agradable. Tengo una historia divertida. Él tenía una piedra en el riñón, tenía mucho dolor, mucho dolor. Pero amaba su comida, así que dijo ‘comemos almuerzo, platicamos y luego me voy al hospital’. Llegamos bien. Luego conocí al médico de la CMB para hablar y busqué mi pasaporte, compré mi boleto en las aerolíneas turcas y fui a España”, compartió Diamond.

“Pero mi mejor recuerdo fue divertido. Hubo una pelea de boxeo entre Kamy Uroftovich y Mia St. John en México. Fue la primera que José supervisó. Y Mia se golpeó y empezó a sangrar. José estaba como ‘oh, ¿deberíamos detener el combate? Pobre Mia está herida’. Le dije ‘si detienes el combate, ella va a salir del ring y te va a derrotar’. Porque José en ese momento estaba en sus 70. Él creía en la igualdad de las mujeres, pero no podía sostener a una mujer siendo herida”, añadió.
El crecimiento del boxeo femenino en la actualidad
Así comenzó la historia del boxeo femenil en el CMB. Ahora, la participación femenina ha experimentado una incesante efervescencia, al grado de que actualmente representa aproximadamente el 20% del total de boxeadores profesionales registrados con licencia. El boxeo es uno de los deportes más populares en México con unos 38.9 millones de fanáticos y gracias a la iniciativa de Diamond, cada vez se rompe más con el estereotipo de que no es una disciplina para mujeres.

“Hace cantar mi corazón. Me siento muy feliz, muy orgullosa de lo que WBC ha hecho y no importa qué leas en periódicos o redes sociales, el WBC está detrás de las mujeres en cada arena, antes, durante y después de sus peleas, como la familia que somos. Gracias por impulsar el boxeo femenino porque WBC es sobre talento no género, así que es un momento memorable para el boxeo femenil y estoy orgullosa”, aseguró.
Jill Diamond hoy: WBC Cares y su legado
Fue así como Jill transformó el profundo dolor que le causó la pérdida de su esposo en la energía para cambiar la historia del boxeo femenil. Actualmente, está al frente de WBC Cares, el brazo de responsabilidad social y la fundación benéfica del Consejo Mundial de Boxeo, dedicado a realizar labor social, filantropía y apoyo comunitario, especialmente enfocado en niños, con visitas y apoyo a hospitales y orfanatos donde promueven valores a través del deporte.
“Quisiera ser recordada como una de las personas que creía en los derechos humanos y que caminé en un área que era notoriamente rica en testosterona y pude ayudar a las mujeres a ganar respeto y más valor por lo que hacen”, finalizó.

Jill Diamond 


