Karim López sigue siendo un adolescente —por más que su feroz juego y espectaculares canastas sugieran otra cosa— que el próximo 12 de abril cumplirá apenas 19 años. Menos de un mes después, llegará su esperado momento en el NBA Draft 2026, donde aspira a convertirse en el primer jugador mexicano seleccionado por esta vía sin pasar por el baloncesto colegial de Estados Unidos.
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Su actitud relajada refleja la confianza que tiene en sí mismo, desarrollada gracias a su influencia familiar; su padre, Jesús Hiram López, exjugador de la Selección Mexicana de Baloncesto, le inculcó disciplina, metodología y enfoque desde muy joven. Gracias a ello, Karim ha sido catalogado como el prospecto internacional más intrigante de la clase 2026.
Actualmente, López es un pilar de los New Zealand Breakers de la Liga Nacional de Baloncesto de Australia, y forma parte de los cuatro prospectos activos del programa NBL Next Stars, el mismo que desarrolló figuras como LaMelo Ball, Josh Giddey y Alex Sarr, y que ha producido 14 novatos para la NBA desde 2019. Su talento y singularidad lo hacen cautivador.
Nacido en Hermosillo, Sonora, Karim es un alero capaz de botar el balón, lanzar disparos de larga distancia y capturar rebotes. Al estilo de sus ídolos Kevin Durant y Kobe Bryant, nunca se rinde. Todo lo aprendió entrenando con su padre, quien lo acompañaba desde los entrenamientos de la selección nacional hasta sesiones individuales en el gimnasio.
El dinámico joven de 18 años es codiciado por su elasticidad en defensa, sus zancadas en ataque y su imponente físico de 1.93 m y 100 kg, logrando un promedio de 10.6 puntos y 5.6 rebotes por partido, con un robo y un bloqueo en 24 minutos.
En sus dos años con NBL Next Stars, y debido a restricciones de edad, no ha podido declararse para el draft hasta ahora, consolidándose como una figura emblemática de la liga australiana. Este verano podría convertirse en la primera selección de lotería mexicana en los casi 80 años de historia de la NBA.
Karim asegura que su éxito nunca fue solo un sueño, sino una meta, cultivada con confianza desde temprana edad. Antes de su ascenso, la pasión mexicana por el baloncesto había tenido un alcance limitado más allá de sus fronteras. Aunque México produjo a jugadores como Horacio Llamas, Eduardo Nájera, Gustavo Ayón y Jorge Gutiérrez, nunca se había tenido una estrella mexicana en la élite… hasta ahora.
El viaje de Karim incluyó su traslado a España, donde jugó en el Club Joventut Badalona, creciendo en competencia adulta y adaptándose a una nueva cultura que aceleró su madurez deportiva. Su progreso ha llamado la atención de figuras como Carmelo Anthony, quien elogió su capacidad de cambiar la narrativa del baloncesto mexicano y su impacto en la NBL, considerada una de las rutas profesionales más formidables para prospectos internacionales.
Desde joven, Karim mostró visión y determinación; con solo 15 años, ya anticipaba su futuro al publicar una foto con la selección mexicana acompañada de la frase: “Ten paciencia… sabrán tu nombre”. Hoy, ese presagio se acerca a hacerse realidad.
Karim López sigue persiguiendo metas claras: representar a México en los Juegos Olímpicos y la Copa Mundial de Baloncesto FIBA, con la mirada puesta en convertirse en un jugador de NBA de élite y consolidar su legado como referente del baloncesto mexicano.

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