A sus 83 años, Jerry Jones está lejos de contemplar un retiro tranquilo. Con una energía que desafía el paso del tiempo, el carismático y omnipresente dueño de los Dallas Cowboys, tiene un objetivo final claramente definido antes de pasar las riendas del equipo a su hijo, Stephen Jones. Y es que el veterano propietario dejó en claro la ambición de coronar su legado como el dueño más ganador en la historia de la NFL.
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Actualmente, esa distinción la ostenta Robert Kraft, propietario de los New England Patriots, con seis anillos, con una mención especial para la familia Rooney, que ha fabricado el mismo número de anillos para Pittsburgh Steelers pero en distintas épocas. Jones, con tres conquistas logradas en una racha dorada a principios de los 90, se ve a sí mismo en la carrera por alcanzar esa cima.
“Mi meta en la vida es retirarme como el dueño que ganó más Super Bowls. Ese es mi objetivo. Retirarme en la NFL como el dueño que ganó más Super Bowls. Tenemos tres y nos quedan tres más como dueño único. ¿Cuántos tiene Bob (Kraft)? ¿Seis? Así que tengo trabajo por hacer. Pero al menos estoy en el segundo peldaño de la escalera. Pero mi objetivo es retirarme y ganar la mayor cantidad de Super Bowls como dueño”, dijo en la conferencia de prensa de fin de temporada del equipo, con los puños apoyados sobre la mesa y determinación en la voz.
La pregunta inevitable sobre cuándo piensa retirarse provocó risas en la sala, incluida la del propio Jones, quien bromeó al decir que no quería “desafiar a los dioses” con su respuesta. Como sea, su enfoque está completamente puesto en el futuro y en romper una sequía de campeonatos que se ha extendido por casi tres décadas.
Desde aquel último Super Bowl en la temporada de 1995, los Cowboys han tenido una trayectoria de altibajos, llegando a Playoffs en 13 ocasiones pero con un récord acumulado de 5-13 en postemporada y manteniendo la sequía más larga de la NFC sin siquiera jugar un partido de Campeonato de Conferencia.
Para alcanzar su ambiciosa meta, Jones sabe que deben cambiar las cosas. El primer movimiento oficial en esa dirección fue el despido del coordinador defensivo Matt Eberflus, tras una temporada en la que la defensa de Dallas se ubicó entre las peores de la liga. Por lo que Jones explicó la decisión.
“Tras conocer a Matt Eberflus desde hace décadas, le tenemos un enorme respeto y aprecio como entrenador y como persona. Sin embargo, tras analizar y debatir los resultados de nuestro rendimiento defensivo esta temporada, quedó claro que necesitamos un cambio. Este es el primer paso en ese proceso, y continuaremos con esa revisión para alcanzar nuestras expectativas, que son mucho más altas”, abundó.
La pregunta sobre quién tendrá la última palabra en la contratación del sucesor llevó a Jones a una de sus características y polémicas analogías, que rápidamente se volvió viral. En referencia a la ilegal intervención de Estados Unidos en Venezuela.
“Trump acaba de decir ‘yo dirijo Venezuela‘. En serio, Schotty tuvo mucho que ver con Matt Eberflus la última vez. Eso no es negativo, pero de ninguna manera estaría aquí si Schotty no lo quisiera”, lanzó Jones en un comentario que, más allá de su impacto mediático, subraya el estilo de gestión directo y personal que ha mantenido desde que compró el equipo en 1989.
Entre los nombres que ya suenan fuerte para ocupar la vacante defensiva destaca Brian Flores, ex entrenador en jefe de los Miami Dolphins, quien dirigió una de las defensas más efectivas de la liga esta temporada con los Minnesota Vikings. Su contratación sería un golpe de autoridad, aunque su perfil también lo hace candidato para varias vacantes como entrenador principal.

Foto: Reuters 


