La caída de Luisa Alcalde

Luisa Alcalde deja la dirigencia de Morena para asumir la Consejería Jurídica de la Presidencia en el gobierno de Claudia Sheinbaum, en un movimiento con impacto político interno rumbo a 2027



Luisa Alcalde pasó de la plenitud del poder a una oficina discreta. Deja la dirigencia de Morena para ser la nueva consejera jurídica de Sheinbaum. Esa decisión la quieren vender como un simple ajuste dentro del gobierno federal, pero tiene una lectura política más profunda.

Morena no es cualquier partido. Maneja uno de los presupuestos más altos entre partidos políticos en el mundo y acaba de presumir más de 11 millones de afiliados. Y desde ahí se organizan candidaturas, alianzas, campañas internas y estructura territorial.

La Consejería Jurídica tiene su importancia. Revisa iniciativas, decretos y asuntos legales de la Presidencia. Pero no se compara con dirigir el partido. Además, tiene menos reflectores, menor capacidad de operación política y poco contacto con la vida interna partidista.

LAS REFORMAS FALLIDAS

Tal parece que seguimos viviendo las consecuencias de la reforma electoral fallida y del plan B mutilado de Claudia Sheinbaum.

La primera reforma no pasó porque Morena no logró el respaldo suficiente del PVEM y del PT. La propuesta tocaba temas sensibles para los aliados, como la representación proporcional y el financiamiento público.

Después vino el plan B. Su propuesta central era adelantar la revocación de mandato a 2027, para empatarla con la elección intermedia. Pero el PT se opuso y esa parte quedó fuera. Eso terminó por definir el futuro de Alcalde.

LOS RENCORES

Se comenta que uno de los errores de Luisa Alcalde fue no construir diálogo suficiente con el PVEM y el PT. Ese proceso dejó heridas profundas.

Tanto, que muchos celebraron la llegada de Citlalli Hernández a Morena. Su encargo será reconstruir la alianza rumbo a 2027. Eso muestra que el problema no era menor dentro de la coalición oficialista.

Pero también hay otra lectura. Alcalde pudo quedar como chivo expiatorio. Porque la reforma electoral fue decisión de Claudia Sheinbaum. La Presidenta marcó el contenido y los límites de la negociación. Si no había apertura para modificar el fondo, el margen de Alcalde era reducido.

EL GOLPE

Lo cierto es que el cambio sí representa una degradación política. Alcalde deja el control del partido más poderoso de América Latina y pasa a una oficina técnica del gobierno.

Antes tenía acceso al presupuesto de Morena, su padrón, sus procesos internos y su capacidad para influir en candidaturas. Ahora estará en una oficina por la que ya pasaron María Estela Ríos, Ernestina Godoy y Esthela Damián.

Alcalde recibe un duro golpe, pero no queda descartada. Es parte de una familia cercanísima a López Obrador, fundó Morena y todavía aparece en conversaciones rumbo a 2030, junto a Omar García Harfuch y Marcelo Ebrard.

El obstáculo será su nuevo espacio. La Consejería pesa menos en lo mediático, en lo económico y en lo político. Quizá por eso dijo que tenía que “pensarlo tantito” cuando Sheinbaum le hizo la invitación.

Ahora Morena deberá definir su relevo. Se ha mencionado a Ariadna Montiel, secretaria de Bienestar. Si llega, Morena reforzaría aún más su lógica electoral con programas sociales y territorio.

Aunque si sumamos la llegada de Citlalli Hernández para el tema de las alianzas, este giro de timón muestra una preocupación en Palacio Nacional: evitar derrotas relevantes en 2027, como perder gubernaturas importantes o poner en riesgo la mayoría calificada.

EL DATO INCÓMODO

La Cámara de Diputados frenó cambios del Senado a una reforma sobre delitos ambientales. Los senadores querían bajar multas medidas en salarios mínimos para pasarlas a UMA, una decisión que habría reducido castigos. La minuta regresó y ahora la reforma puede quedar congelada.