La Cámara de Diputados designó a Blanca Yassahara Cruz García, Frida Denisse Gómez Puga y Arturo Manuel Chávez López como nuevas consejerías del Instituto Nacional Electoral (INE) para los próximos nueve años.
Al contrario de las reformas electorales, esta vez Morena, PT y PVEM reunieron la mayoría calificada para aprobar los nombramientos. Mientras PAN, PRI y Movimiento Ciudadano votaron en contra.
Esta será la primera vez que el oficialismo puede imponer consejerías sin necesitar a la oposición. En 2020, tuvo que construir un acuerdo amplio entre bancadas. En 2023, la falta de consenso obligó a usar la tómbola, es decir, la insaculación para definir los cargos.
PROCESO BAJO DUDA
El relevo avanzó en muy poco tiempo. Un procedimiento que suele tomar meses se concretó en apenas unas semanas. Esa rapidez recortó el tiempo para revisar perfiles, reglas y criterios de evaluación.
De acuerdo con el Observatorio Permanente de Integridad Electoral (Opine), el procedimiento estuvo marcado por varias irregularidades de origen. La Junta de Coordinación Política (Jucopo) definió los criterios de valoración cuando era el Comité Técnico de Evaluación quien tenía que hacerlo.
El mismo informe cuestionó la integración del comité por posibles vínculos con el oficialismo. También señaló que no se publicaron metodologías precisas para calificar currículum, exposición de motivos, ensayo e idoneidad.
Opine agregó dudas sobre la integridad del examen por calificaciones muy altas en aspirantes sin experiencia electoral directa y por la exclusión de perfiles con mejores notas.
Además, revisó 100 entrevistas con 479 preguntas y concluyó que ese filtro tuvo poca capacidad para distinguir trayectorias y capacidades.
NUEVO BALANCE
Desde 2023, dentro del Consejo General se había consolidado un bloque de consejerías que con frecuencia votaba contra Guadalupe Taddei y otro que solía acompañarla. Ese grupo incluye a Arturo Castillo, Claudia Zavala, Jaime Rivera, Dania Ravel y Martín Faz. Del otro lado estaban Taddei, Uuc-kib Espadas, Rita Bell López, Norma Irene de la Cruz y Jorge Montaño.
Ejemplos sobran. En junio de 2025, la declaratoria de validez de la elección judicial exhibió una votación cerrada acompañada de duras críticas. Incluso hace unos meses, mientras se discutía la posibilidad de una nueva reforma electoral, siete consejerías se deslindaron de un documento enviado por la presidencia del INE al Senado sobre la reforma electoral. Así que la fractura interna ya estaba instalada antes de este relevo.
La salida de Dania Ravel, Claudia Zavala y Jaime Rivera afecta justamente al bloque que con más frecuencia marcaba distancia frente a Guadalupe Taddei. Por eso el cambio no sólo importa por quiénes entran, sino por quiénes salen. La presidenta del INE enfrenta ahora un Consejo General con menos contrapesos visibles y con una oposición interna disminuida.
La discusión, entonces, ya no se agota en la legalidad del procedimiento. También pasa por la capacidad de tomar decisiones autónomas. “El INE debe caminar al lado de las transformaciones”, dijo Arturo Chávez en la sesión de toma de protesta.
Al final, el oficialismo consiguió nombrar a tres consejerías sin acuerdo con la oposición y, al mismo tiempo, alteró la composición del órgano que tomará decisiones rumbo a los próximos procesos electorales.
Todavía falta ver cómo votarán las nuevas consejerías en temas concretos. Ese comportamiento sólo podrá medirse caso por caso. Pero es innegable que el equilibrio dentro del INE cambió por completo.
EL DATO INCÓMODO
La SEP reconoce que en México más de 250 mil jóvenes abandonan la universidad cada año. La deserción escolar en educación superior sigue siendo un problema que no logra bajar. Ahora se plantea el acceso universal, sin embargo, entrar a una carrera no garantiza terminarla.


