La confirmación del nuevo orden global

Estados Unidos reafirma su liderazgo global y la competencia con China como eje central de seguridad y economía mundial.



Contexto

El 14 de febrero de 2026 marcó una reconciliación, o al menos un acercamiento en voz de Marco Rubio, secretario de Estado de Estados Unidos, quien lanzó un mensaje de cercanía en la Munich Security Conference, donde remembró el nacimiento del orden global surgido tras la Segunda Guerra Mundial, y el impulso de Estados Unidos a las instituciones multilaterales, alianzas militares y reglas de comercio que sostuvieron la estabilidad durante décadas; recordó la Guerra Fría como una etapa de competencia ideológica contenida por la disuasión estratégica y la cohesión occidental. Asimismo, señaló que la caída del Muro de Berlín generó una etapa de globalización optimista, basada en interdependencia económica; sin embargo, argumentó que esa fase concluyó con el ascenso de potencias revisionistas, marcando el retorno a un entorno multipolar más competitivo y menos predecible.

La confirmación del nuevo orden global

Este discurso se estructuró como una reafirmación del liderazgo estratégico estadounidense en un entorno internacional crecientemente fragmentado, manteniendo una perspectiva geoeconómica, por lo que el mensaje central no fue únicamente de seguridad militar, sino de reconfiguración del orden global bajo parámetros de soberanía, resiliencia industrial y competencia entre grandes potencias.

Con este mensaje se explicó la apertura al nuevo orden global, señalando que la era de la interdependencia sin restricciones ha concluido, y confirmando que la seguridad nacional ahora integra cadenas de suministro, energía, tecnología crítica y el control de las inversiones estratégicas. El discurso vinculó defensa con política industrial, destacando la necesidad de relocalizar capacidades productivas clave y reducir dependencias estructurales frente a China, país con el que delineó una rivalidad sistémica centrada en semiconductores, inteligencia artificial y minerales raros, promoviendo desacoplamiento selectivo y alianzas productivas sólo con países confiables.

En el plano transatlántico destacó la importancia de fortalecer la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), incluir mayor corresponsabilidad europea para cubrir las necesidades de gasto, y con ello las capacidades militares; al mismo tiempo definió una diplomacia firme basada en disuasión económica, sanciones selectivas y alianzas tecnológicas, como lo ha hecho aquel país desde el inicio del segundo periodo del presidente Trump. Estratégicamente, el mensaje de Rubio proyectó una transición hacia un modelo de competencia estructural prolongada, donde la estabilidad depende de bloques cohesionados y reglas redefinidas por poder económico y tecnológico.

Destaca la ausencia de los países latinoamericanos, incluyendo a México, lo que refleja una limitada inserción en la arquitectura de seguridad y tecnología del nuevo orden geoeconómico, reduciendo su capacidad de influir en estándares económicos, no sólo por ausencia histórica, sino por falta de visión contemporánea, lo que limita su participación en decisiones globales y les resta poder de negociación.

Conclusiones

La seguridad económica se consolida como eje central de la política exterior estadounidense y los beneficiarios del nuevo orden global serán los países aliados en este proceso.

La competencia con China es sistémica y de largo plazo, y quedó claro que el comercio seguirá existiendo, ahora bajo los criterios de seguridad nacional establecidos por Estados Unidos, para impedir que China consolide ventajas irreversibles que puedan traducirse en poder geopolítico coercitivo, por el control tecnológico, la supremacía industrial y el dominio de estándares globales.

Aunque el discurso no mencionó el T-MEC, todo parece indicar que el nuevo paradigma lo transformará en una plataforma de seguridad económica regional, bajo la visión de una Norteamérica integrada en manufactura avanzada, energía y semiconductores, siempre con alineación regulatoria y certidumbre jurídica, incorporando estándares más estrictos de contenido regional, supervisión tecnológica y ciberseguridad, a cambio del beneficio de recibir inversiones, vía nearshoring.

Las dudas

¿Las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea volverán a cobrar la debida relevancia entre aliados por la defensa global?

La visita de los subsecretarios de Relaciones Exteriores, María Teresa Mercado, y de Industria y Comercio de la Secretaría de Economía, Vidal Llerenas, ¿tendrá algún mensaje entrelíneas, respecto a la revisión del T-MEC?