La diplomacia como expresión de fuerza política

JAVIER OLIVA POSADA

La inusual gira de trabajo de la experimentada política y líder de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, Nancy Pelosi (82 años), representa varios hitos en las relaciones entre ese país y sur sureste asiático. Se trata de la primera visita de alto nivel desde hace 25 años. Por otra parte, es poco frecuente que en particular el Speaker salga del país, pues como es en nuestro caso, el Senado es el responsable por atribuciones constitucionales de la política exterior. Aquí, la pregunta principal, sin duda, es saber las razones para una tan llamativa actividad internacional al tiempo que se desarrolla la invasión rusa a Ucrania.

Por si fuera poca la tensión generada por la visita de Pelosi a Taiwán, también estuvo en su visita a Corea del Sur, en la zona desmilitarizada en la frontera de ese país con Corea del Norte. La acumulación de molestias y significativas respuestas de parte de China en cuanto a la realización de las mayores operaciones militares en la historia, en torno a la isla de Formosa no dejan lugar a interpretaciones secundarias. También el despliegue de poderosas flotas navales por parte de Estados Unidos, son la réplica específica las medidas castrenses aplicadas por la potencia asiática.

En estricto sentido de la diplomacia y capacidades militares, allí está, hasta el momento, el significativo silencio de Rusia ante los acontecimientos de Taiwán, respecto de que Estados Unidos es el único país en el mundo, capaz de sostener dos conflictos de amplio espectro al mismo tiempo. Aún con el estrepitoso fracaso de la guerra e invasión a Afganistán (2001-2021), tratar de recuperar un poco de terreno en la diplomacia como recurso decisor de conflictos armados o no, implica un serio cuestionamiento a las capacidad de sus adversarios georegionales, tal y como quedó planteado en el acuerdo de la Organización del Tratado Atlántico Norte, a fines de junio, dado a conocer como resultado de la cumbre de Madrid.

En cuanto al mensaje interno y rumbo a las elecciones intermedias de la presidencia de Joseph Biden, evidencia determinación para salvaguardar los intereses y aliados de su país. Su cuestionado liderazgo, puede mediante este tipo de medidas, enviar un contundente mensaje a propósito de la supuesta debilidad política y como conductor de los destinos de los Estados Unidos. Al mismo tiempo, para otras regiones del mundo, notablemente Latinoamérica, rivalizar al mismo tiempo con Rusia y China, debe ser profundamente valorado por los líderes de nuestra región, incluyendo por supuesto al Presidente López Obrador, justo cuando el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubond, realiza visitas y entrevistas con Presidentes y líderes polémicos de Sudamérica.

Volviendo al asunto y efectos de la visita de Nancy Pelosi a sur sureste de Asia, es poco probable que se desate una conflicto bélico, pero sí en cambio, es un reforzamiento de las alianzas y confrontación de intereses que tienen su origen desde finales de la Segunda Guerra Mundial y la Revolución China. Se debe seguir el tema con detenimiento.

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