En medio del debate energético nacional solemos hablar de exploración, refinación, importaciones de combustibles o transición energética. Sin embargo, existe una fuente de energía poco visible, silenciosa y ampliamente desaprovechada dentro de las propias instalaciones de Petróleos Mexicanos: el calor residual que diariamente se pierde en procesos industriales.
Refinerías, complejos petroquímicos, plantas de proceso y centros industriales consumen enormes cantidades de combustible para producir vapor, calor y electricidad. Pero una parte importante de esa energía termina disipándose en chimeneas, gases calientes o vapor no recuperado. Dicho de manera simple: Pemex consume energía, pero también desperdicia una fracción considerable de ella.
Aquí aparece un concepto técnico que merece mayor atención: cogeneración.
La cogeneración consiste en producir simultáneamente electricidad y energía térmica útil (generalmente vapor o agua caliente) utilizando un solo combustible. En lugar de generar electricidad por un lado y calor por otro, ambos productos se obtienen dentro de un mismo proceso industrial, elevando significativamente la eficiencia energética.
En una central eléctrica convencional, gran parte de la energía contenida en el combustible se pierde en forma de calor. La eficiencia típica suele ubicarse entre 35% y 45%. En cambio, un sistema de cogeneración puede alcanzar eficiencias globales superiores al 75% u 80%, porque aprovecha precisamente el calor residual que normalmente se desperdiciaría.
Esto no es una teoría académica. Es una práctica ampliamente utilizada en industrias químicas, papeleras, acereras, alimentarias y petroquímicas alrededor del mundo. Allí donde existen necesidades simultáneas de vapor y electricidad, la cogeneración representa una solución lógica y económicamente atractiva.
Pemex posee exactamente ese perfil.
Las refinerías requieren grandes cantidades de vapor para sus procesos. Lo mismo ocurre en complejos petroquímicos y centros de tratamiento. Muchas de estas instalaciones ya cuentan con infraestructura térmica importante, lo que significa que la cogeneración no necesariamente exige construir desde cero, sino modernizar, integrar y optimizar equipos existentes.
El potencial es considerable.
Diversos estudios técnicos y diagnósticos industriales estiman que, entre refinerías, complejos petroquímicos y procesos térmicos, Pemex podría recuperar del orden de 2,000 a 3,500 MW de capacidad equivalente mediante esquemas de cogeneración y aprovechamiento de calor residual.
Traducido a energía anual, esto podría representar aproximadamente entre 14 y 24 millones de MWh por año, dependiendo del grado de modernización e integración de procesos.
Si se considera un valor promedio de electricidad industrial de alrededor de 1,800 a 2,200 pesos por MWh, el aprovechamiento potencial podría equivaler a entre 25,000 y 50,000 millones de pesos anuales en energía recuperada o sustituida.
En términos internacionales, utilizando un tipo de cambio cercano a 20 pesos por dólar, el valor económico rondaría entre 1,250 y 2,500 millones de dólares por año.
No se trata de energía nueva descubierta bajo tierra.
Se trata de energía ya pagada, ya consumida y actualmente desperdiciada.
La empresa paraestatal Petróleos Mexicanos podría reducir costos operativos, disminuir consumo de combustibles, mejorar eficiencia energética e incluso generar excedentes eléctricos para autoconsumo o intercambio dentro del sistema eléctrico nacional.
Además, la cogeneración ofrece otro beneficio estratégico: reducir emisiones contaminantes por unidad de energía útil producida. No porque sea una tecnología “verde” en sentido estricto, sino porque utiliza mejor el combustible ya consumido.
En tiempos donde cada peso invertido debe justificarse y donde el sistema energético enfrenta crecientes presiones financieras, desperdiciar energía equivale a desperdiciar dinero.
Paradójicamente, México discute nuevas inversiones energéticas mientras una parte importante del recurso ya está disponible dentro de instalaciones existentes.
No se trata únicamente de producir más energía.
Se trata de aprovechar mejor la que ya se consume.
La cogeneración no resolverá por sí sola los problemas estructurales de Pemex, pero sí podría convertirse en una de las medidas más racionales, técnicas y económicamente defendibles para mejorar la eficiencia industrial.
La energía más barata no siempre es la que se descubre bajo tierra.
A veces es la que dejamos escapar por la chimenea.

RANCÉ 






