La llegada de Cadillac con Checo Pérez y el regreso de armadoras históricas a la Fórmula 1

La Fórmula 1 vivirá una revolución en 2026 con la llegada de Cadillac junto a Checo Pérez y el regreso de marcas históricas como Audi, Ford y Aston Martin



La Fórmula 1 se encamina hacia una transformación profunda. Los cambios en el reglamento técnico del Campeonato Mundial, que entrarán en vigor en 2026, han despertado el interés de algunas de las armadoras más emblemáticas del automovilismo deportivo, que se suman a la irrupción de Cadillac como equipo número 11 de la parrilla.

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La nueva generación de motores —V6 turbo híbridos de 1.6 litros capaces de desarrollar alrededor de mil caballos de fuerza— representa no solo un desafío a la ingeniería, sino una oportunidad estratégica, al tener que desarrollar en la pista la tecnología que en pocos años llegará a las calles.

Esa conexión entre competencia e industria ha motivado el regreso o la llegada de fabricantes como Ford y Audi junto a Cadillac, que a partir de la temporada 2026 se sumarán a la grilla con proyectos de distinta naturaleza, pero con el objetivo común de demostrar que la alta competencia sigue siendo el mejor banco de pruebas.

Aston Martin también ha movido sus piezas con ambición. Tras la salida de Honda de su vínculo con Red Bull, la firma japonesa selló un acuerdo de desarrollo y suministro de motores con la escudería británica. El proyecto se complementa con la llegada de Adrian Newey como director técnico, lo que coloca a la estructura en una posición privilegiada para pelear por podios y victorias en el corto plazo.

La diversidad de marcas y enfoques promete una parrilla más competitiva y una transferencia tecnológica directa hacia la industria automotriz global.

Audi, debut con fábrica propia en la F1

Aunque su trayectoria en las carreras de resistencia es vasta y exitosa, Audi nunca antes había competido en la Fórmula 1. Su ingreso se da mediante la adquisición total de Sauber, y lo hace con una apuesta decidida: monoplaza de desarrollo íntegramente propio, con motor diseñado en casa y bautizado como Audi R26.

Al frente del proyecto ha colocado a Mattia Binotto —exjefe de Ferrari— en un rol directivo clave, y a Jonathan Wheatley, proveniente de Red Bull, como jefe de equipo.

En la alineación de pilotos, la marca alemana ha optado por la continuidad: Nico Hülkenberg, veterano de la categoría, compartirá garaje con Gabriel Bortoleto, una de las jóvenes promesas del automovilismo brasileño. La combinación busca equilibrar experiencia y proyección en un año que será, sobre todo, de aprendizaje y consolidación.

Ford y un regreso con la estructura campeona

A su vez, Ford, que ha tenido participación en más de 500 Grandes Premios como marca propia y casi 200 en conjunto con Cosworth, regresa a Fórmula 1 con Red Bull Racing y su escudería satélite Racing Bulls.

El dotar de unidades de potencia a la estructura Red Bull es un gran compromiso y lo hace de la mano de RB Powertrains, por lo que se espera que su ingreso a los primeros lugares se dé casi de inmediato.

Cadillac: inversión, experiencia… y paciencia

Cadillac, perteneciente a General Motors, llega como el gran respaldo del grupo TWG Global, propietario de la nueva escudería que llevará su nombre. A diferencia de Audi, la marca estadounidense no debutará con motor propio. En su primera temporada utilizará unidades de potencia Ferrari, una decisión que les permitirá concentrarse en el desarrollo de su propio propulsor mientras conocen los procesos y exigencias de la categoría.

Para la alineación de pilotos han confiado en dos perfiles de alto nivel, con el mexicano Checo Pérez y el finlandés Valtteri Bottas, ambos con amplia experiencia y victorias en la categoría. La dirección del equipo estará a cargo de Graeme Lowdon, quien ya fue jefe de equipo en Marussia. La apuesta de Cadillac combina realismo y ambición, pues debe construir desde cero sin renunciar a la competitividad inmediata.

Una nueva era en puerta en la Fórmula 1

El escenario que dibuja la temporada 2026 es inusualmente abierto. Nunca antes tantas marcas de peso habían coincidido en una misma transición reglamentaria. La Fórmula 1 no solo amplía su parrilla, sino que fortalece su vínculo con la industria automotriz en un momento clave para la movilidad sostenible y la electrificación.

Los primeros compases de esta nueva era podrán verse de cerca en el Gran Premio de la Ciudad de México, que se disputará del 30 de octubre al 1 de noviembre en el Autódromo Hermanos Rodríguez.