La maestría de Luque, la expresión de Silveti y la firmeza de San Román en el campo de Villa Carmela

Matadores Daniel Luque, Diego Silveti y Diego San Román afinan detalles en una tienta de alto nivel en Villa Carmela, Jalisco.



Foto: Cortesía

En el corazón del Rancho Las Trojes, en Lagos de Moreno, Jalisco, la ganadería de Villa Carmela abrió sus puertas para una jornada de tienta encabezada por su titular, don Eduardo Arena Barroso, acompañado de su hijo. El encuentro reunió a los matadores Daniel Luque, Diego Silveti y Diego San Román, quienes acudieron para afinar detalles de cara al compromiso que sostendrán este sábado 21 de febrero en la plaza de toros “La Luz”, donde lidiarán un encierro con el hierro de esta misma casa.}

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La jornada transcurrió entre la exigencia propia del campo bravo y la seriedad de una tienta que arrojó conclusiones alentadoras. Se probaron cinco vacas y tres erales, en un ejercicio que permitió evaluar la bravura, transmisión y calidad de los ejemplares, así como el momento que atraviesan los espadas. El comportamiento del ganado dejó ver fondo y fijeza, cualidades que fueron aprovechadas por los toreros para desarrollar sus respectivos conceptos.

El sevillano Daniel Luque evidenció oficio y capacidad de mando. Con el capote administró distancias y alturas, mientras que con la muleta imprimió temple y profundidad, resolviendo con solvencia las exigencias de las dos vacas y el eral que le correspondieron. Su actuación dejó pasajes de trazo largo y autoridad, propios de un torero en plena madurez.

Diego Silveti, por su parte, mostró seguridad y sentido estético. El guanajuatense, que viene de un reciente triunfo importante en Autlán de la Grana, toreó con naturalidad y estructura, cuidando las formas y apostando por la armonía en cada tanda. Se le vio asentado y con claridad en la lectura de las embestidas, construyendo muletazos con cadencia y buena colocación.

En tanto, Diego San Román volvió a distinguirse por su determinación y entrega. Fiel a su línea, afrontó cada embestida con firmeza, pero sin renunciar a la profundidad. Su intervención combinó intensidad y técnica, logrando momentos de conexión en una tienta que exigió compromiso y exactitud.

La sesión contó además con la presencia del matador español Manuel Pérez Mota, quien acompañó a la terna durante el desarrollo de las labores camperas.

El balance fue positivo tanto para la ganadería como para los toreros. Villa Carmela, que luce los colores negro, gualda y grana en su divisa, confirmó en el campo la seriedad y el criterio en la selección de su encierro. Para los diestros, la jornada representó un ensayo de alto nivel competitivo en vísperas de la corrida del sábado, en la que se reencontrarán con la misma materia prima que hoy mostró carácter y calidad en el campo jalisciense.