Pasar la Navidad a solas no tiene por qué ser una experiencia vacía o triste. Puede convertirse en una pausa distinta, más íntima, donde el centro no es cumplir expectativas, sino escucharte, cuidarte y bajar el ritmo. A veces, celebrar también es hacerlo en silencio.
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Consentirte: hacer del día algo tuyo
Consentirse no implica excesos, sino elegir lo que te da calma o disfrute.
- Una noche de películas para ti: arma tu propio maratón, sin prisas ni compromisos. Esa saga pendiente o esa película que siempre reconforta también cuenta como compañía.
- Retoma ese libro que dejaste a medias. Leer con tranquilidad, sin interrupciones, puede ser uno de los regalos más simples y honestos.
- Juega un rato y explora nuevos mundos: los videojuegos no son solo entretenimiento; también son una forma de desconexión mental y de entrar en historias distintas, a tu ritmo.
Aquí no hay horarios ni reglas. Solo elección.
Cuidarte: cuerpo, calma y compañía simbólica
Cuidarse también es una forma de celebrar.
- Come tu comida favorita. Cómprala o date el tiempo de prepararla. Cocinar para ti no es soledad, es atención.
- Descansa sin culpa. Dormir temprano, tomar una siesta o simplemente no hacer nada también es válido.
- Compañía simbólica: una mascota, la música de fondo, una serie conocida o incluso una videollamada breve. No todo vínculo tiene que ser presencial para sentirse real.
La idea no es llenar el vacío, sino habitar el momento con amabilidad.
Aceptarte: no pelear con lo que sientes
Quizá aparezca la nostalgia, el recuerdo o el “cómo debería ser”. Está bien.
- No te quedes atrapado en el pasado ni te exijas estar bien todo el tiempo.
- Aceptar que este año es distinto no significa resignación, sino honestidad.
- La Navidad es solo un día, no un juicio sobre tu vida.
A veces, aceptar es el gesto más grande de cuidado personal.

Apertura de la Verbena Navidad 2022 en la plancha del Zócalo con estimados de 7 mil asistentes. 


