La Soledad, casta y memoria en el ruedo de Apizaco

Seis toros de la divisa morado y azul celeste serán lidiados este 7 de marzo en la Plaza de Toros Rodolfo Rodríguez “El Pana”



El próximo sábado 7 de marzo, a las cinco de la tarde, la arena de la Plaza de Toros Rodolfo Rodríguez “El Pana” será escenario de un festejo que conjuga historia, categoría y el sello indeleble del campo bravo tlaxcalteca. Seis ejemplares de la afamada ganadería La Soledad, con divisa morado y azul celeste, propiedad de don Mariano González Zarur, saltarán al ruedo bajo la organización de la empresa Redondeles.

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El cartel encabezado por el rejoneador Guillermo Hermoso de Mendoza, heredero de una dinastía ecuestre que ha marcado época, compartirá la tarde con los matadores Diego San Román e Isaac Fonseca, dos jóvenes diestros que representan la renovación firme y ambiciosa de la tauromaquia nacional. Es un cartel de contraste: la espectacularidad del toreo a caballo frente al pulso y la verdad del toreo de a pie.

Los toros reseñados hablan por sí mismos, como si en la tinta de sus capas y en la arquitectura de sus pitones se anticipara el argumento de la tarde. El número 5, negro bragado y cornidelantero, impone desde su lámina seria. El 6, cárdeno oscuro, bragado y paliabierto, promete largura y presencia. El 23, negro bragado y cornivuelto, dibuja en sus defensas la interrogante del embroque. El 24, cárdeno oscuro bragado corrido, lucero y calcetero, delantero, añade el adorno justo a la seriedad del conjunto. El 26, negro bragado, meano y paliabierto, tocado del izquierdo, deja ver carácter. Cierra el 32, negro, montado, de estampa recia y expresión honda. Seis cartas abiertas que pondrán a prueba oficio, temple y valor.

Hablar de La Soledad es evocar la raíz profunda del toro bravo en Tlaxcala. Fundada por don Mariano González González con 72 vacas y tres sementales de Coaxamaluca, la casa lidió por primera vez el 2 de noviembre de 1977, en un cartel que reunió a Manolo Martínez, Antonio Lomelín y Gustavo Garza. Tras el fallecimiento de su fundador en 1978, la ganadería se fortaleció con sangres de San Martín, Reyes Huerta y San Mateo, consolidando un encaste que ha dado tardes memorables.

Su presentación en la Plaza México, el 20 de diciembre de 1981, y su primera corrida formal en ese coso el 5 de mayo de 1985, confirmaron la seriedad de su hierro. En Texcoco, el 15 de abril de 1995, Manolo Mejía “El Zotoluco” y Mario del Olmo cortaron cinco orejas y un rabo; y el 7 de abril de 1998, Juan Salvador indultó a un bravísimo ejemplar, escribiendo otra página dorada en la historia de esta casa ganadera.