Contexto
El pasado 9 de marzo el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, presentó el documento de resultados de las mesas de consulta pública para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); integró el trabajo en 32 entidades, 30 sectores y alrededor de 2 mil 900 cuestionarios, con respaldo mayoritario a la renovación del T-MEC y focos rojos en aranceles unilaterales, reglas de origen, mecanismo laboral, certidumbre regulatoria y competitividad regional.
La revisión iniciará en un entorno de fragmentación económica, derivado del endurecimiento de políticas industriales, presión para relocalizar cadenas críticas y competencia más agresiva contra importaciones extrarregionales, con énfasis en Asia, teniendo prioridad en que los beneficios del tratado sean para Norteamérica, por lo que se deberán reforzar reglas de origen, seguridad de suministro y producción regional estratégica.
La apertura de la revisión está programada para el próximo 16 de marzo, con clara intención de Estados Unidos de poner sobre la mesa seguridad nacional, migración, combate al fentanilo y disrupción de redes criminales, lo que pondrá especial presión al equipo negociador mexicano, expuesto a exigencias políticas más allá de lo estrictamente comercial.
La consulta
El mensaje central del documento presentado por Marcelo Ebrard es claro: en México existe una amplia coalición de empresarios que apoyan preservar y renovar el T-MEC en términos generales; 78.5% de los sectores consultados se manifestó a favor de su continuidad, lo que da legitimidad interna al gobierno mexicano para negociar desde una posición de defensa y modernización.
Los cambios que se piden son la limitación de aranceles unilaterales de Estados Unidos, frenar asimetrías en la aplicación del mecanismo laboral de respuesta rápida y tensiones en reglas de origen, prácticas antidumping, certidumbre regulatoria y facilitación comercial. El informe también reveló que el T-MEC ha beneficiado más al norte industrial que al sur del país, debido a logística, energía, infraestructura y capacidades productivas.
Diversos sectores se inclinaron por modernizar comercio digital, movilidad laboral y estándares ambientales, aunque sin reabrir capítulos fundamentales que introduzcan renegociación integral. El documento construye una tesis de negociación: mantener el tratado, corregir asimetrías de implementación, fortalecer contenido regional frente a Asia y usar la revisión como mecanismo para elevar la competitividad regional.
Perspectivas
La continuidad del T-MEC se fortalece con ajustes esenciales, existiendo coincidencias entre la USTR y la Secretaría de Economía para enfocarse en lo comercial: en reglas de origen, cadenas de suministro y menor dependencia de importaciones externas, específicamente de Asia, lo que da equilibrio a los temas, aunque el sector privado nacional se opone a la falta de certidumbre por medidas discrecionales, aranceles unilaterales y revisiones anuales que desincentiven inversión.
Finalmente, se observa que las capacidades de México deberán fortalecerse en la corrección en materia de infraestructura, energía, logística y cumplimiento regulatorio, para estar al mismo nivel de los socios comerciales; en otras palabras, la competitividad, derivada de elevar la capacidad productiva y la seguridad jurídica.
Conclusiones
Existe claridad y consenso empresarial y gubernamental para la continuidad del T-MEC, por lo que en adelante México deberá enfocarse en blindar el tratado y tener claras las concesiones tácticas, incluyendo reformas internas que puedan elevar la capacidad negociadora real frente a Estados Unidos.
El presidente Trump considera temas idénticos: comercio, migración y competencia con China, lo que lleva a prever que se abrirá el tema de seguridad, conforme a las declaraciones de Donald Trump en la cumbre Shield of the Americas, y refuerza el riesgo de que se condicione el T-MEC a una cooperación más estricta en combate a la delincuencia organizada.
Sobre el conflicto en Oriente Medio, estamos expuestos a presiones inflacionarias por petróleo más caro, ajustes logísticos en comercio marítimo y mayor prioridad estadounidense en seguridad energética.
En la operación cotidiana quedan las preguntas:
¿Hay capacidad regional suficiente para reconfigurar las cadenas de suministro sin Asia y a precios competitivos?
¿Existen los canales adecuados de conocimiento y financiamiento para que las mipymes accedan a las cadenas de valor regionales?



