Leónidas 2025: guía para disfrutar la lluvia de meteoros más rápida del año

La lluvia de estrellas Leónidas 2025 sigue activa hasta el 20 de noviembre y ofrece algunos de los meteoros más rápidos y brillantes del año



Aunque el cielo nocturno suele ocultar gran parte de los eventos que ocurren en el universo, de vez en cuando ofrece espectáculos visibles sin necesidad de telescopios. Las lluvias de meteoros son de esos momentos en los que basta levantar la mirada para presenciar un fenómeno natural impresionante.

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Una de las más reconocidas, las Leónidas, volvió a hacerse presente este mes. Se caracteriza por generar algunos de los meteoros más veloces registrados, desplazándose a cerca de 70 kilómetros por segundo, acompañados de rastros luminosos largos y muy brillantes.

La actividad comenzó el 6 de noviembre y su punto más intenso ocurrió durante la noche del 16 al 17 de noviembre, de acuerdo con la Organización Meteorológica Internacional. Aun así, quienes no lograron verla en ese momento todavía tienen oportunidad: la lluvia seguirá activa hasta el 20 de noviembre.

Los destellos podrán apreciarse desde la constelación de Leo y serán visibles tanto para el hemisferio norte como para el sur. Este año, además, la fase lunar fue favorable: solo 9 % de iluminación, lo que facilitó observar mejor el cielo durante el máximo.

En paralelo, otras lluvias —las Táuridas del Norte y las Táuridas del Sur— también están presentes en estas fechas, aunque ambas ya pasaron su periodo de mayor actividad.

Para quienes deseen prepararse con una herramienta específica, existe un monitor elaborado con datos de la Red Mundial de Meteoros, el cual permite anticipar los momentos de mayor actividad en tiempo real.

¿De dónde provienen las lluvias de meteoros?

Aunque es posible ver un meteoro en cualquier noche, la probabilidad aumenta considerablemente durante una lluvia. Estos eventos ocurren cuando la Tierra atraviesa los restos dejados por un cometa o un asteroide en su recorrido alrededor del Sol. Fragmentos diminutos —a veces tan pequeños como granos de arena— se queman al entrar en la atmósfera y dejan tras de sí un trazo luminoso.

Cada lluvia sucede en las mismas fechas año con año y puede prolongarse durante varios días, pero su pico ocurre cuando nuestro planeta cruza la zona más densa de ese flujo de partículas. Desde nuestra perspectiva, todos los meteoros parecen surgir de un mismo punto del cielo.

Por ejemplo, las Perseidas llegan a su máximo a mediados de agosto y parecen emerger desde Perseo, mientras que las Gemínidas, de diciembre, se originan visualmente en Géminis.

Cómo observar mejor las Leónidas

Michelle Nichols, directora de observación pública del Planetario Adler de Chicago, señala que no hace falta ningún instrumento especializado:
“Solo tus ojos y, si es posible, un cielo oscuro”, recomienda.

Usar telescopios o binoculares puede dificultar la experiencia, pues reducen el campo visual, y los meteoros pueden cruzar grandes porciones del cielo en segundos.

Aunque algunas lluvias pueden generar hasta 100 trazos por hora, lo habitual es observar menos, sobre todo por la contaminación lumínica. Incluso en pequeñas ciudades, la presencia de luz artificial puede opacar los destellos más débiles.

Para mejorar la experiencia, planetarios, clubes astronómicos y mapas especializados pueden ayudar a ubicar zonas con menor iluminación. Las condiciones ideales son:

  • Cielo despejado
  • Poca o nula luz lunar
  • Sin nubes
  • Horario entre medianoche y amanecer

Es importante considerar que los ojos necesitan alrededor de 30 minutos para adaptarse plenamente a la oscuridad.

Nichols también sugiere abrigarse bien, incluso en estaciones cálidas, ya que la observación requiere permanecer quieto por largos periodos. Una bebida caliente y un lugar cómodo para recostarse pueden hacer la experiencia más agradable mientras se disfruta del espectáculo celeste.