Los Ángeles Dodgers y Toronto Blue Jays chocarán en la Serie Mundial 2025, que es ya mismo un contraste de filosofías diametralmente opuestas. La novena angelina ha realizado gastos estratosféricos con tal de recuperar su grandeza en la última década. Y vaya que lo ha logrado. Triunfaron en la temporada 2020 y el año pasado vencieron a los New York Yankees, para sumar dos títulos en cinco años. Ahora enfrentarán a un equipo que ha resurgido de las cenizas para alcanzar su primera Serie Mundial desde 1993.
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Tras una épica remontada en siete juegos contra los Seattle Mariners, los Jays llegan como el equipo más inspirado y con hambre a este Clásico de Otoño. Mientras los Dodgers se perfilan como una dinastía moderna, que llega a su segunda Serie Mundial consecutiva tras arrasar en Playoffs con un contundente récord de 9-1, Toronto busca escribir un nuevo cuento de hadas al llegar como underdog a esta serie.
Los Ángeles, que barrió a los Milwaukee Brewers en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, llega con el ímpetu de una franquicia dominante que ha encontrado en su cuerpo de lanzadores una herramienta de dominación absoluta. La rotación ha sido brillante: Blake Snell abrió la serie ante Milwaukee con ocho entradas en blanco de un hit, Yoshinobu Yamamoto respondió con un juego completo sin carreras, y Shohei Ohtani cerró la eliminatoria con seis entradas impecables en el Juego 4, complementadas con tres jonrones en el bateo para un desempeño histórico.
Sin embargo, la ofensiva dodger ha mostrado señales de preocupación. Promedia 4.6 carreras por juego en postemporada; jugadores clave como Mookie Betts (.478 OPS contra Milwaukee) y Max Muncy (1-12) han tenido dificultades. E inclusive, Ohtani mismo arrastraba una postemporada complicada hasta su explosivo Juego 4 contra los Brewers.
Frente a ellos se alza una maquinaria ofensiva nunca vista. Los Blue Jays, liderados por un Vladimir Guerrero Jr. en estado de gracia (.442/.510/.930 con 6 jonrones en 11 juegos), han reescrito el libro de récords en Playoffs. Su tasa de ponches del 14.8% es la más baja en postemporada en al menos una década, desafiando la esencia del pitcheo moderno. George Springer —aunque con promedio bajo— ha conectado nueve extrabases en 11 hits, mientras que Ernie Clement mantiene un OPS de 1.063.
El duelo de estilos es perfecto. El pitcheo ponchador de los Dodgers, con un 23.7% de chocolates en postemporada, espera contener a la ofensiva de contacto extremo de Toronto, misma que cuenta con el mexicano Alejandro Kirk como único representante de la legión azteca.
En el aspecto financiero, los equipos representan realidades opuestas: los Dodgers, con su nómina de 350 millones de dólares, en contraste frente a los 255 millones de Toronto. Aunque si alguien ha demostrado que el dinero no lo es todo, son los Jays, pues el equipo californiano ganó un juego menos en temporada regular que su rival a pesar de su mayor inversión.
La rotación de Toronto muestra vulnerabilidades, con una efectividad colectiva del bullpen de 5.52 en postemporada y 11 jonrones permitidos en 45.2 entradas. Kevin Gausman ha sido su lanzador más confiable, mientras que el novato Trey Yesavage y Shane Bieber han tenido actuaciones irregulares.
En tanto, el factor Shohei Ohtani añade otra capa de drama. Sus 55 jonrones en temporada regular igualan la producción combinada de Guerrero Jr. y Springer, creando un duelo dentro del duelo que podría definir la serie. Para Toronto, esta serie representa más que un campeonato: es la oportunidad de romper una sequía histórica para el deporte canadiense, que no gana un título de Grandes Ligas desde los Raptors en 2019.
El choque comienza este viernes 24 de octubre en el Rogers Centre, donde dos visiones del béisbol se enfrentarán en lo que promete ser una Serie Mundial para la historia: la eficiencia calculada de los Dodgers contra la pasión desbordada de los Blue Jays, con el apoyo del resto de la liga hacia su favor, pues el peligro de que Los Ángeles construya una dinastía es más latente que nunca.

Foto: Reuters 


