Los mexicanos que viven en Ucrania

KIEV, Ucrania.-  Solidaridad en tiempos de guerra: mexicanos que habitan en Ucrania se han dado a la tarea de proveer artículos de primera necesidad a familias que lo han perdido todo como resultado de los ataques rusos que iniciaron el pasado 24 de febrero en este país de Europa oriental. 

Al comienzo del conflicto bélico Martín Corona, su esposa Cinthya Báez y Pablo Hernández tuvieron la posibilidad de ser repatriados a México, pero decidieron quedarse para hacer algo de utilidad. Al inicio de los ataques rusos se dedicaron a trasladar a los mexicanos que habitaban en aquel país hacia la frontera con Rumania; posteriormente, ayudaron al desalojo de ucranianos de las ciudades más afectadas. 

Hoy en día, con la participación de personas de su congregación y gracias a donativos, hacen entrega de despensas a personas que huyen de los lugares de combate y llegan a Kamianské una provincia perteneciente a Dnipro. Martín, Cinthya y Pablo, cuentan con la invaluable ayuda de Zhenia Poliacovy y Sasha Greshnov con su apoyo se trasladan hasta aquellas zonas de conflicto en las que se carece de productos de primera necesidad y en las que en su mayoría, permanecen adultos de la tercera edad o enfermos que difícilmente tienen la posibilidad de abandonar sus hogares. 

Martín y Cinthya llegaron a Rusia como misioneros cristianos, ahí vivieron durante 4 años para luego mudarse a Ucrania, país que les permitió una vida estable al servicio de Dios. Hoy, ante la difícil situación que prevalece a consecuencia de la invasión, dan muestras de solidaridad y apoyo. No temen a sufrir un ataque, su misión es ayudar a los más necesitados por lo que, con recursos propios y donativos, reúnen los insumos que obsequian a los más necesitados. 

Lo mismo visitan refugios que edificios devastados, calles solitarias y demás sitios en los que aquellos que lo han perdido todo, se resguardan con la esperanza de no ser alcanzados por los misiles rusos. 

Martín y su familia, son un claro ejemplo de que, en tiempos difíciles, la solidaridad hace la diferencia. 

FOTOS: Cortesía 24mm/ Víctor Gahbler