Los regresos de AMLO que debilitan a Sheinbaum

AMLO ha incumplido su retiro político y sigue influyendo en Morena y en la agenda de Sheinbaum



López Obrador dejó la Presidencia con la promesa de retirarse de la vida pública. Esa promesa tenía cierta lógica. El sistema presidencial mexicano se construyó sobre mandatos de seis años que terminan con el retiro político del expresidente.

Porque si este sigue hablando, opinando o fijando postura pública, termina por disputar el espacio de influencia a quien ocupa el nuevo cargo presidencial.

RETIRO INCUMPLIDO

Desde que dejó el cargo, López Obrador ha roto esa promesa varias veces. La primera reaparición llegó con la presentación de su libro.

Ahí aseguró que no quería hacerle sombra a Claudia Sheinbaum, pero al mismo tiempo fijó las condiciones bajo las cuales volvería a intervenir públicamente. De esa forma convirtió su retiro en una decisión personal y no en una separación completa de la política.

Después vinieron otros dos episodios. Uno fue su pronunciamiento sobre Venezuela. Otro fue su llamado para reunir apoyos en favor de Cuba. En ambos casos habló de asuntos internacionales en un momento en que la política exterior corresponde de manera exclusiva a la Presidenta en funciones.

AUTORIDAD COMPARTIDA

Sheinbaum llegó al poder con la mayor votación en la historia. Y en una paradoja propia del obradorismo, eso no le significó controlar de inmediato todos los resortes del poder. Eso la obligó a buscar alinear a legisladores, gobernadores, operadores y cuadros del propio partido. Ahí es donde las reapariciones de López Obrador le pegan.

Cada salida pública del expresidente envía señales hacia dentro de Morena. Funcionarios, militantes y grupos internos que aún lo ven como referente principal, incluso por encima de Sheinbaum.

Y es que ella ha intentado construir un equipo propio. Ahí están movimientos como la llegada de Ernestina Godoy a la FGR y el relevo en la Auditoría Superior con Aureliano Hernández Palacios Cardel, identificado como un perfil cercano a su grupo. Estos cambios muestran un esfuerzo por recuperar el control que no le heredó López Obrador.

Por eso, cada aparición vuelve a poner en duda quién fija la línea final dentro del movimiento.

COSTOS EXTERNOS

Las reapariciones también complican el frente exterior. El pronunciamiento sobre Cuba ocurre justo cuando México iniciará las primeras negociaciones por la revisión del T-MEC y ante la creciente presión de Trump en materia de narcotráfico y seguridad.

Sheinbaum ha seguido una política más cautelosa. Ha dado concesiones en estos temas para lograr márgenes de negociación con Washington. En ese contexto, un mensaje del expresidente sobre Cuba o Venezuela agrega ruido en un momento donde la precisión diplomática importa mucho.

La Presidenta puede respaldar esas intervenciones y asumir el costo externo, o puede marcar distancia y abrir un conflicto interno con el fundador del movimiento. Sheinbaum ha decidido por la primera. Quizá porque piensa que los radicales obradoristas aún tienen peso suficiente.

MANDATO DUAL

López Obrador no necesita desautorizar directamente a Sheinbaum para afectarla. Le basta con reaparecer, fijar agenda y recordar que es una figura con capacidad de movilizar emociones, lealtades y expectativas dentro de Morena.

Eso fortalece a los sectores más duros del partido que imaginan un regreso simbólico del exmandatario, lo que dificulta la consolidación plena de la nueva Presidencia.

Sheinbaum ha buscado tomar el control de su gobierno, pero cada intervención de López Obrador reduce ese espacio. Una forma de presencia que altera la autoridad de quien gobierna hoy.

EL DATO INCÓMODO

México es el país de América Latina que menos gasta en salud pública por persona. Sólo 51.9% del gasto en salud es público y el resto sale del bolsillo de las familias, según un reporte del Instituto Nacional de Salud Pública.