Marilyn Badillo rompe estereotipos como ingeniera y boxeadora: “Fue complicado pero lo logré”

Marilyn Badillo superó estereotipos de género en el boxeo, combinando su carrera deportiva y académica, y ahora impulsa el programa ‘Boxeando por la Paz’ para apoyar a jóvenes.



Foto: Martín Avilés

Cuando Marilyn Badillo comenzó a boxear, un promotor le cerró las puertas con la excusa de que las mujeres no dan espectáculo. Otro más, le dijo que no es viable contratar boxeadoras porque tarde o temprano se embarazan. Pero no claudicó. La mexiquense estaba acostumbrada a escuchar que no podría, mientras estudiaba la carrera de ingeniería industrial. Por lo que con inteligencia y sus puños por delante, derribó toda clase de estereotipos.

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El camino no fue sencillo para la joven de 26 años. Para alcanzar esos sueños, debía alternar sus entrenamientos en la Escuela de Boxeo Round 13 con sus clases en el Tecnológico de Estudios Superiores de Cuautitlán Izcalli. Eran noches de desvelo para poder entregar tareas y largas horas en carretera para llegar a sus peleas. Y nunca bajó los brazos.

“Era complicado. Reprobé muchas materias en la universidad, no porque no entregara tareas, sino tenía que faltar. Tienes que ir a la promoción de la pelea en Tijuana, en Sonora; se va desde el martes y la pelea es el sábado, entonces agradecí a la pandemia, porque pude hacer mis tareas fuera. A veces tenía que bajarme de peleas y hacer exámenes, pero esa modalidad me funcionó muchísimo. Muchas escuelas deberían implementarla porque niños vienen desde muy chiquitos a ser atletas y representar al país. Sí me volvía loca y me desvelaba, pero pude terminar la escuela”, recuerda Marilyn en entrevista con OVACIONES.

“La mayoría de mis compañeros (de universidad) eran hombres, y la mayoría decía ‘yo te voy a ayudar’. A mí la verdad, no es por nada, pero me encantan las matemáticas, tanto el cálculo como las tareas externas, a veces nos campechaneábamos la tarea y así nos ayudamos. Sí fue complicado, tanto por los maestros como atletas, el estar en ambas partes a la vez, tanto en ingeniería como el boxeo, pero lo logré, son muchísimas cosas, muchas historias que hay y al final, no sé si el día de mañana me voy a dedicar al 100% a mi carrera, quiero estudiar más, prepararme más”, agrega.

Tanto en las aulas como en el ring, la nacida el 28 de enero del 2000, mostraba su capacidad. Pero el problema llegaba no solo con las exigencias de maestros y entrenadores, sino cuando debía buscar rivales y cada vez más grandes escenarios para continuar con su crecimiento deportivo, cuando se topó con una enorme barrera de estereotipos de género.

“Una quiere buscar que las productoras —cuando ya debutas como profesional o también en amateur— las oportunidades, pero era ‘mira hija, no te puedo apoyar porque luego te casas y el marido ya no te va a dejar’. Ha sido lo más constante que he escuchado, hay muchas historias que tengo como de ‘no te puedo pagar más porque como no das el espectáculo, porque son dos minutos de pelea’. Creo que lo principal que dicen es que las mujeres se embarazan y para las promotoras eso no es viable porque estás fuera un año y medio”, denuncia.

En México, la discriminación y violencia de género contra mujeres en el ámbito deportivo es una problemática que persiste, con cifras significativas que reflejan desigualdad en la participación y el trato. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y reportes asociados, el 66% de mujeres deportistas han sufrido violencia física o verbal, con conductas que van de agresiones, discriminación u hostigamiento.

Por esa razón, existe una brecha de 12.5 puntos entre el 46% de hombres que practican deporte en comparación con el 34% de mujeres. En general, el 70.1% de las mujeres de 15 años y más han experimentado en México al menos un incidente de violencia, ya sea psicológica, económica, física, sexual o discriminación, a lo largo de su vida.

“Yo creo que es la falta de apoyo, el que vienes de cero, que no eres boxeadora de herencia de que ‘mi tío fue, mi papá fue, mi abuelo fue boxeador’. Es complicado el descubrir cómo es todo este mundo. Obviamente también el ser mujer y todas estas cosas que conllevan, el construir un camino para llegar a ser un referente grande para los niños que te admiran, entonces fue un poco complicado, pero hoy yo creo que puedo parar y decir que todo valió la pena”, asegura.

Badillo Amaya participó el 16 de febrero de 2026 en la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum como parte de la presentación del programa ‘Boxeando por la Paz’, una iniciativa que busca beneficiar a 100 mil menores, con el pugilismo como herramienta de prevención de violencia y formación de valores. Además, dicha iniciativa ofrecerá incentivos económicos para que cada vez menos niñas y niños pasen por las calamidades que la mexiquense vivió.

“Sí, la verdad (le habría gustado tener esos apoyos en su comienzo), somos tres hermanos, los tres entrenamos, los tres somos atletas, hay dos atletas en casa, entonces era bastante complicado luego el mantener las competencias y todo eso. Entonces me hubiera encantado, imagínate, tres becas de una cierta manera en casa, hubiera sido, yo creo que un parísimo, creo que es algo muy importante y para mí, creo que este apoyo hubiera sido otra historia diferente”, reflexiona.

“Es un honor, qué orgullo formar parte de la historia. Para mí es algo histórico en muchos aspectos, como la primera mujer presidenta, eso para mí es histórico, el boxeo, ese programa de jóvenes que están creyendo en el futuro, bastante importante para nosotros los boxeadores, para los boxeadores que empiezan, yo creo que va a ser una pieza clave para que los niños no abandonen sus sueños por falta de economía”, continúa.

Marilyn Badillo Amaya (18-1-1 3KOs) sufrió la primera derrota de su joven carrera el pasado 25 de abril de 2025 ante Gabriela Fundora en la Frontwave Arena de Oceanside, donde cedió sus títulos mundiales del peso mosca en IBF, WBO y WBC. Mientras aguarda por una revancha, explorará en el peso minimosca y buscará sentar las bases de un emprendimiento que soñó desde que era pequeña y jugaba con los cosméticos de las mujeres de su familia.

“Me encantaba, yo le rompía el maquillaje a mi tía, a mi mamá, a mi abuela; me encanta experimentar con colores, los envases. Quiero tener una especialidad en diseño industrial para poder crear mi marca, es un proyecto que tengo a futuro, pero siempre me ha gustado. Creo que es importante, tanto por el maquillaje, no superficial, sino también la salud de la piel. Yo tengo un padecimiento que se llama dermatitis por alergia, entonces toda la vida he sufrido de la piel, creo que esto me llevó a buscar qué maquillaje me puedo poner, qué tipo de cremas con mi dermatóloga y gracias a eso fui adentrándome”, finaliza.