La principal función del gobierno federal es la provisión de bienes públicos como la infraestructura básica, así como la creación de condiciones para que las empresas se desarrollen eficientemente y, para ello, es fundamental que destine mayores recursos a inversión en infraestructura.
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Por lo que el sector empresarial reiteró que una mayor inversión conjunta, pública y privada, sin duda estimulará un aumento del empleo formal, de la productividad de la mano de obra y del crecimiento económico.
Además, reflejaría un ambiente de mayor certidumbre, estado de derecho y mejores reglas del juego, por lo que “de consolidarse un ambiente como este, la economía mejoraría sustancialmente”.
En ese sentido y tras reconocer el Plan de Inversión en Infraestructura del gobierno federal, observó que para que la inversión en infraestructura del país crezca a un ritmo sostenido de 4.0%, se requiere una inversión total equivalente a poco más del 25% del PIB.
Y sin duda, la participación del capital privado mexicano, que en los últimos años equivale a cerca del 90% del total de los recursos que se invierten en el país, es esencial para elevar el ritmo de expansión de la economía, aseveró el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) en su análisis semanal.
Señaló que de concretarse ese objetivo de inversión, “sería factible que el ritmo de crecimiento económico pudiese elevarse por arriba de 3.0%, con su consecuente beneficio para el bienestar de la población.
“La inversión productiva genera una expansión de la capacidad de producción y mejora de la productividad. Específicamente, la inversión en infraestructura pública fortalece el crecimiento económico, toda vez que ello significa mayor disponibilidad de carreteras, puertos y ferrocarriles de calidad, un sector energético eficiente, así como mejores instalaciones en materia de servicios de agua, entre otras obras”, dijo.
El organismo dependiente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) puntualizó que este tipo de inversión contribuye a que las empresas trabajen con mayor eficiencia y sean más productivas, ya que una infraestructura adecuada significa menores costos de producción, comercialización y logística.
De esta forma se beneficia la competitividad del aparato productivo y, a la larga, a los hogares mediante la disponibilidad de más empleos formales de calidad.

Foto: Cortesía Empresas globales 


