La Monumental de Mérida, en Yucatán, se vistió de gala para dar inicio al año taurino con su tradicional corrida de rejones. Lleno hasta la bandera, ambiente festivo y una plaza entregada marcaron una tarde en la que el toreo a caballo se vivió con emoción y respeto. Fue una jornada de entrega, de conexión con el público y de toros de Marrón que permitieron el lucimiento.
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El triunfo fue para Cuauhtémoc Ayala, que cortó la única oreja del festejo. Emiliano Gamero y Guillermo Hermoso de Mendoza, pincharon sus actuaciones de gran nivel, quedando todo en vueltas al ruedo. Un duelo espectacular también se tuvo entre los Forcados de Coruche (Portugal) y Amadores de México, con seis impresionantes pegas.
Abrió plaza Emiliano Gamero, que desde su primer turno dejó claro el tono de la tarde. Ante el toro “Canito”, de 525 kilos, de la ganadería de Marrón, el rejoneador mostró temple y calidad, con pasajes de buen gusto y dominio. La faena tuvo pulso y medida, pero el rejón de muerte encontró una banderilla, diluyéndose la posibilidad de trofeo. Aun así, el público reconoció la labor con una vuelta al ruedo.







En el segundo de la tarde, Cuauhtémoc Ayala enfrentó a “Cantor”, de 550 kilos, un toro bravo de Marrón que fue aplaudido en el arrastre. Ayala firmó una actuación variada, paciente, entendiendo los tiempos de un ejemplar que tardó en doblar. El reconocimiento llegó con una vuelta al ruedo, tras una faena de esfuerzo y firmeza.
El tercer turno fue para Guillermo Hermoso de Mendoza, con “Canasto”, de 520 kilos. El joven rejoneador firmó una actuación destacada ante un toro de buen juego, con pasajes de gran expresión y ajuste. Sin embargo, las fallas con el rejón de muerte pesaron al final, y pese a la fuerte petición del público, el juez no concedió premio.
Volvió Emiliano Gamero en su segundo toro, “Carpintero”, de 530 kilos, y entonces la plaza terminó de encenderse. Faena importante, de gran calado en la afición, ante otro buen ejemplar de Marrón. El toreo fluyó con emoción, pero nuevamente el acero negó las orejas. La vuelta al ruedo fue compartida con los Forcados de México, tras una gran pega que levantó al tendido.
En el quinto, Cuauhtémoc Ayala se reencontró con su público. Ante “Capotito”, de 550 kilos, firmó una actuación vibrante, conectada, que tuvo eco inmediato en los tendidos. Esta vez, el premio llegó: una oreja para el rejoneador yucateco, que confirmó su sitio ante su gente.
Cerró la tarde Guillermo Hermoso de Mendoza con una de las faenas más completas del festejo. Ante “Cantinero”, de 550 kilos, cuajó una labor de principio a fin, con toreo de costado, templado y con mando, destacando un par a dos manos de gran exposición. Faena que parecía de dos orejas, pero el rejón volvió a negar el triunfo. Dio vuelta al ruedo junto al forcado portugués, autor de una gran pega, mientras el toro era aplaudido en el arrastre.
Así, Mérida abrió el año taurino con una tarde intensa, de emociones a caballo, donde el público salió con la sensación de haber vivido una corrida de entrega, fiel a la tradición y al sentimiento del rejoneo.
Ficha: Corrida de Rejones. Monumental Mérida. Lleno hasta la bandera en tarde agradable. Se lidiaron toros de Marrón, bien presentados y de buen juego, primero y sexto, aplaudidos en el arrastre. Emiliano Gamero, vuelta al ruedo en su lote. Cuauhtémoc Ayala, vuelta al ruedo y oreja. Guillermo Hermoso de Mendoza, vuelta al ruedo en su lote.

Foto: Luis Ramos 


