Contexto
El Foro Económico Mundial (WEF) es un espacio en el que líderes políticos, empresariales y sociales trazan el camino del consenso multilateral, la globalización, economía, la cooperación público-privada, tecnología y medioambiente, mediante diálogos estratégicos, alineando acciones de mediano y largo plazo, con énfasis en sostenibilidad, gobernanza, crecimiento y cooperación internacional.
El WEF en el contexto actual
El 2026 marcó un nuevo rumbo estructural para el WEF, regionalizado, con un modelo económico basado en la negociación con el componente geopolítico. Estados Unidos, con indiscutible liderazgo, marcó la dirección del debate hacia el crecimiento industrial, la resiliencia de cadenas, control tecnológico por la seguridad y alianzas estratégicas.
Cambian las métricas para determinar el riesgo país, y ahora será el componente geopolítico y el capitalismo de alianzas impulsado por Estados Unidos, en búsqueda de socios confiables para la atracción de inversiones.
La tendencia económica para la efectividad de las inversiones sigue teniendo el enfoque en Norteamérica; en aspectos centrales, se destaca la meticulosidad necesaria para acelerar la productividad vía automatización e inteligencia artificial, bajo los estándares de seguridad impuestos por Estados Unidos.
Para las empresas, el mensaje se acotó a centrar las inversiones en los entornos nacionales que cuenten con certeza regulatoria, seguridad nacional y capacidad productiva local, priorizando la inversión pública, posicionando apoyos, la apertura de compras de gobierno estratégicas y el impulso a la competitividad.
El WEF no quedó sin un acuerdo representativo, sino que Estados Unidos promovió un marco político para la paz basado en acuerdos bilaterales, incentivos económicos y seguridad regional, sin carácter vinculante.
México, con bajo perfil
En su mensaje ante el WEF, Canadá tuvo un posicionamiento contrario a Estados Unidos; convocó a las potencias medias y promocionó su economía con reglas claras, minerales críticos y transición energética. Posteriormente, el primer ministro Mark Carney viajó a China, donde se extendieron compromisos, para más tarde anunciar que Canadá no tiene intención de firmar un acuerdo de libre comercio con el país asiático, sino de corregir problemas en los intercambios comerciales de años recientes, esto luego de la amenaza de Donald Trump para imponer aranceles del 100% a Canadá, en el marco del mismo T-MEC y colocándolos en la posición más incómoda de la próxima revisión del tratado.
Así, asombra a muchos la ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en este debate, representada por la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena Ibarra, y de la empresaria Altagracia Gómez Sierra, quienes enfocaron sus participaciones en el Plan México como eje rector de la atracción de inversiones.
Considerando que la mayor parte de nuestro comercio depende de Estados Unidos, que la revisión del T-MEC está por iniciar y que nos encontramos en buena posición con Norteamérica, podemos señalar que la estrategia de bajo perfil en el WEF es racional para mantenernos al margen del álgido debate que se generó y las tensiones diplomáticas supervenientes.
Sí, México se posicionó al margen de la discusión global, pero centrado en lo que realmente es fundamental en el corto plazo: la revisión del T-MEC, en medio de la posibilidad de su rompimiento en dos acuerdos bilaterales, y como lo estableció el mismo Donald Trump, contando con el mejor acuerdo comercial al momento.
En conclusión
Donald Trump reforzó su lógica de poder mediante aranceles selectivos para el cumplimiento de compromisos comerciales, para el fortalecimiento interno/regional. Canadá se alejó de Estados Unidos mediante el discurso y la acción, y aunque el bajo perfil de México fue leído como ambigüedad estratégica ante los llamados de Canadá y la Unión Europea, fue de mayor valía directa con Estados Unidos.
Haber hablado en contra sumaba aplausos y ponía en peligro la relación con nuestro principal aliado comercial; lo contrario hubiese repercutido en la crítica entreguista a nuestro aliado económico. Una u otra era la salida incorrecta.



