Morena y el aquí no pasó nada

En los últimos días se han acumulado varios casos que, en otros países, habrían provocado renuncias de alto nivel, pero en México la respuesta ha sido negar, matizar o diluir la responsabilidad, lo que mantiene una constante de impunidad política e institucional sin consecuencias reales



En pocos días, Morena acumula varios casos que otro país habrían provocado renuncias inmediatas de funcionarios de primer nivel. Aquí, las reacciones son otras. Se niega primero, luego se construyen relatos alternativos, se contamina la discusión y al final todo sigue igual. Ese es el sello del aquí no pasó nada.

EL CASO EBRARD

Uno de esos casos es Marcelo Ebrard. La revelación inicial fue de Claudio Ochoa y después la amplió El País. Su hijo, Marcelo Patrick Ebrard Ramos, vivió varios meses en la embajada de México en Londres con servicios incluidos, como personal doméstico y cocina.

El propio Ebrard confirmó el hecho. Pero dijo que no veía abuso y que todo se trató de una preocupación de padre durante la pandemia. Esa defensa raya en lo ridículo, porque la embajada es un bien público.

Y eso no es todo. La conducta encaja en delitos como tráfico de influencias y uso indebido de recursos públicos. Aun así, el caso no pasó a mayores. No se anunció ninguna investigación ni hubo condena por parte del gobierno federal.

PEMEX Y EL DERRAME

Otro caso fue el derrame de petróleo en el golfo de México. El mismo cuento. Primero se negó el problema. Después se atribuyó a un buque y a chapopoteras naturales. Incluso Sheinbaum negó que Pemex estuviera involucrado.

Finalmente, Pemex reconoció que el origen fue una fuga en un oleoducto en Abkatún-Cantarell detectada desde el 8 de febrero.

La consecuencia fue la salida de tres funcionarios. Sin embargo, el director general, Víctor Rodríguez Padilla, sigue en el cargo. No hubo disculpa pública ni responsabilidad mayor.

SENADORA MATAPERROS

El tercer caso es Mariela Gutiérrez, senadora de Morena y exalcaldesa de Tecámac. De acuerdo con su propio informe, durante su gestión se sacrificaron 10 mil 962 perros entre 2019 y 2024.

Ella defendió la medida como legal. Sheinbaum respaldó ese argumento. Sin embargo, la fiscalía estatal abrió una investigación por posible maltrato animal.

En lugar de ofrecer disculpas, la senadora denunció ataques y lanzó amenazas contra animalistas si “le pasaba algo”. Aquí tampoco hubo sanciones ni consecuencias inmediatas.

EDITH GUADALUPE

El cuarto caso es el feminicidio de Edith Guadalupe, de 21 años. La joven acudió a una entrevista de trabajo y desapareció. Su familia denunció que las autoridades les pidieron esperar 72 horas y hasta les solicitaron dinero para acelerar la búsqueda.

De acuerdo con la información pública del caso, la inspección del inmueble señalado llegó más de un día después y ahí aparecieron pertenencias y, más tarde, su cuerpo sin vida.

La fiscalía capitalina, encabezada por Bertha Alcalde Luján, abrió una investigación interna y separó a personal. Aunque, a la par, han surgido teorías y versiones en redes sociales que añaden ruido al caso y revictimizan a Edith.

Este caso es doloroso, pero también es un recordatorio de que las fiscalías siguen siendo un hoyo negro de la justicia que Morena aún no se atreve a reformar.

Todos estos casos presentan distintos niveles de gravedad, pero comparten una respuesta similar. Primero se niega el problema, luego se ajusta el relato o la narrativa. Si hay suficiente presión, se reconoce alguna responsabilidad. Si no, simplemente se evade. Pero al final, las consecuencias son casi nulas.

EL DATO INCÓMODO

Morena ya quiere corregir su propia reforma judicial antes de que se complete. El senador Javier Corral, con los diputados Mariana Benítez y Alfonso Ramírez Cuéllar, plantea mover la elección de jueces de 2027 a 2028 y ajustar filtros de candidaturas. Sin embargo, proponen parches mientras el problema de fondo sigue siendo la reforma misma.