Con 427 mdp, Gobierno capitalino busca poner fin a inundaciones históricas en el oriente de Iztapalapa

El Salado duplicará su capacidad de almacenamiento y se complementará con nuevas plantas de bombeo, colectores y tanques tormenta para proteger Santa Martha, La Colmena y Zaragoza

Cortesía: GOBCDMX
Cortesía: GOBCDMX

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Durante décadas, las lluvias convirtieron a Santa Martha, La Colmena y los alrededores de Zaragoza en sinónimo de inundaciones. Ahora, el Gobierno de la Ciudad de México apuesta a terminar con esa historia con la rehabilitación del Vaso Regulador El Salado, pieza central de una estrategia hidráulica de 427 millones de pesos diseñada para reducir las afectaciones que cada temporada de lluvias golpean al oriente de Iztapalapa.

Estrategia integral para mitigar inundaciones en Iztapalapa

La rehabilitación de El Salado dijo, forma parte de un plan integral para mitigar inundaciones en el extremo oriente de la capital que incluye la modernización de las plantas de bombeo de El Salado y La Colmena, la construcción del colector República Federal y ocho tanques tormenta sobre Calzada Ignacio Zaragoza, obras destinadas a captar, regular y desalojar grandes volúmenes de agua antes de que lleguen a calles y viviendas.

Brugada Molina al recordar que el año pasado Iztapalapa concentró algunas de las mayores afectaciones por lluvias en la Ciudad de México, señaló que el extremo oriente enfrenta una combinación de factores que agravan el problema, así como a los hundimientos diferenciados del suelo, considerados entre los más severos de la capital, se suman miles de grietas y los escurrimientos que descienden desde la Sierra de Santa Catarina hacia las zonas bajas de la alcaldía.

Impacto del cambio climático y condiciones estructurales

La jefa de Gobierno explicó que a esos problemas estructurales se añaden los efectos del cambio climático, que han provocado lluvias más intensas y fuera de los periodos tradicionales.

Advirtió que fenómenos que antes eran atípicos se han vuelto cada vez más frecuentes, lo que obliga a reforzar la infraestructura hidráulica para proteger una de las zonas más vulnerables de la ciudad.

Por su parte, Mario Esparza Hernández, secretario de Gestión Integral del Agua, informó que la temporada de lluvias se adelantó este año, ya que oficialmente inicia a mediados de mayo, desde abril se registraron precipitaciones que alcanzaron casi el triple del promedio histórico para ese mes. Marzo y mayo también presentaron acumulados superiores a los habituales, una tendencia que confirma el incremento en la intensidad de las lluvias.

Agregó que, aunque para junio y julio se prevé una disminución respecto a los niveles registrados el año pasado, las precipitaciones seguirán siendo elevadas, por lo que resulta indispensable concluir las obras hidráulicas y fortalecer la capacidad de regulación y desalojo de agua en la zona.

Como parte de los trabajos, el Vaso Regulador El Salado fue desazolvado y ampliado para duplicar su capacidad de almacenamiento, al pasar de 200 a 400 millones de litros de agua. La intervención incluyó la extracción de alrededor de 80 mil metros cúbicos de azolve acumulado durante años y el incremento de 1.5 metros en la altura de los bordos perimetrales.

Busca evitar desbordamientos

Antes de la intervención, la acumulación de sedimentos reducía la capacidad de regulación del vaso. Con las obras se recuperó espacio para recibir grandes volúmenes de lluvia y evitar desbordamientos durante las tormentas más intensas.

Brugada Molina definió esta infraestructura como una obra estratégica para Iztapalapa y para todo el oriente de la ciudad, al funcionar como un gran depósito temporal que recibe el exceso de agua cuando las redes de drenaje alcanzan su capacidad máxima.

La obra requirió una inversión cercana a 97 millones de pesos y permitirá almacenar un volumen equivalente a 40 mil pipas de agua o 160 albercas olímpicas. Con esta ampliación, El Salado se consolida como uno de los principales puntos de regulación hidráulica de la capital.

La estrategia también contempla una inversión de 122 millones de pesos para modernizar las plantas de bombeo de El Salado y La Colmena. Con estos trabajos, la capacidad de bombeo se duplicará de 13 a 26 metros cúbicos por segundo, lo que permitirá desalojar volúmenes de agua equivalentes a 38 albercas olímpicas cada hora durante las lluvias más intensas.

A ello se suman 100 millones de pesos para la construcción del colector República Federal, una obra de más de un kilómetro que permitirá captar y conducir escurrimientos hacia El Salado, así como 107 millones de pesos para ocho tanques tormenta que tendrán capacidad para regular casi cuatro millones de litros de agua.

La construcción de estos tanques busca evitar escenas como las registradas el año pasado sobre Calzada Ignacio Zaragoza, donde las inundaciones colapsaron la vialidad, afectaron estaciones de transporte público y provocaron severos problemas de movilidad para miles de personas.

Nuevo colector de agua en El Salado

Esparza Hernández explicó que toda la infraestructura funcionará de manera articulada. El agua captada por los nuevos colectores y tanques tormenta será conducida hacia El Salado y posteriormente desalojada mediante las plantas de bombeo hacia el drenaje profundo, evitando que se desborde sobre avenidas y zonas habitacionales.

Las obras forman parte de una estrategia más amplia para fortalecer la infraestructura hidráulica de la capital frente a fenómenos meteorológicos cada vez más severos. En Iztapalapa, la inversión destinada a obras de drenaje y mitigación de inundaciones supera los mil 500 millones de pesos.

A nivel ciudad, indicaron que el gobierno capitalino destina este año alrededor de 7 mil millones de pesos a obras de agua potable y drenaje, de los cuales 3 mil 300 millones corresponden a más de 300 proyectos enfocados exclusivamente en drenaje e infraestructura para reducir riesgos de inundación.

La apuesta del gobierno capitalino es que la combinación de colectores, tanques tormenta, plantas de bombeo y la ampliación de El Salado permita contener y desalojar millones de litros de agua antes de que lleguen a calles y viviendas, con el objetivo de que las inundaciones dejen de ser una constante para los habitantes de Santa Martha, La Colmena, Ermita Zaragoza y otras colonias del oriente de Iztapalapa.

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