Reforma fiscal para sanear finanzas, demanda IMEF a Sheinbaum

El gasto público rígido y el aumento en subsidios y pensiones elevan el déficit y ponen en riesgo la calificación crediticia del país.

Foto: Imef.
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El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (Imef) señala la necesidad de sanear las finanzas públicas del país mediante una estrategia fiscal efectiva que combine disciplina en el gasto, aumento de ingresos, reformas estructurales en Pemex y en las pensiones, además de un entorno de certidumbre jurídica.

En pocas palabras, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum debe poner en marcha una reforma fiscal -a la que siempre se negó su antecesor-, que le dé ingresos para no seguir pidiendo préstamos, ni aumentar la deuda de México.

Para ello, coinciden seis analistas consultados por el organismo, se debe llevar a cabo la revisión y flexibilización del gasto público; incrementar los ingresos públicos y ampliar la base tributaria; hacer una reforma profunda en el modelo operativo de Pemex, así como mejorar la certidumbre jurídica y el clima de inversión.

"Este Instituto exhorta a las autoridades a implementar de inmediato una reforma fiscal estructural, que amplíe la base de ingresos, a transparentar las cifras de finanzas públicas con supuestos alineados al consenso de mercado, y a preparar un plan de contingencia ante la potencial pérdida del grado de inversión", indicó el organismo.

En el análisis, se señala que el gasto público es cada vez más rígido, toda vez que aproximadamente 60% del gasto comprende una combinación de gastos obligatorios y fijos, como pensiones, subsidios, servicio de la deuda pública y participaciones a estados y municipios.

"Estos conceptos representan 70% de los ingresos del sector público y en 2025 excedieron los ingresos tributarios, situación que muy probablemente se repita en 2026", por lo que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum tiene que endeudarse más para pagarlos, observó el Instituto.

Recordó que durante 2024 el rubro que más aumentó fue el de los subsidios y transferencias; también la inversión fija en proyectos sumamente caros y que requieren partidas presupuestales permanentes.

"Ambos aumentaron doble dígito en términos reales y llevaron al país a alcanzar un déficit de prácticamente 6.0% del producto interno bruto. Como la mayoría de los gastos de apoyo social son difíciles de reducir porque generarían un reclamo de la población, se ha sacrificado la inversión fija en un esfuerzo para reducir el déficit. Pero no se ha logrado en la medida que se requiere para llevarlo a un nivel menor de 4.0 por ciento", establecieron los analistas.

Desafíos fiscales y riesgos para la deuda mexicana

En 2025 el déficit fue de 4.8% y el consenso estima que muy probablemente rondará alrededor de ese nivel este año.

Se indicó que este gasto excesivo ya generó una baja en la calificación de la deuda del gobierno federal, y de no reducir sustancialmente, pudiera ocasionar la pérdida del grado de inversión de nuestra deuda por parte de las calificadoras de crédito.

"Hoy el costo financiero de la deuda mexicana es mayor que la que se tenía hace ocho años y perder el grado de inversión elevaría su costo mucho más. En 2025 México pagó 6.0% del Pib en pensiones. Es muy probable que esa cifra aumente a 8.0% en 2030", se lee en los análisis del IMEF.

No descarta esperar una mayor expectativa de vida por una creciente cobertura médica y mejores estilos de vida que reducirán las morbilidades, por lo que anticipa que el sistema de pensiones experimentará grandes retos, sobre todo en entidades como Pemex y CFE, que entre las dos suman unos 220 mil empleados que se pueden retirar entre los 55 y 60 años.

"Si consideramos que la expectativa de vida es de cuando menos 20 años a partir del retiro, la erogación tan solo de las pensiones de esas dos entidades públicas sumaría 3.4 billones de pesos actuales (aproximadamente 200 mil millones de dólares), casi 10% del PIB nominal de 2025", advirtió el Imef.

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