Los dos Méxicos de la inauguración del Mundial: el de la fiesta futbolera mezclado con protestas y voces que exigen justicia

En el marco del primer juego en el Estadio Ciudad de México, hubo manifestaciones contra FIFA e Israel, además de visibilizar a los desaparecidos en el país

En el otro lado de la inauguración del Mundial, un grupo se manifestó por la comunidad de Israel. Foto: José Avilés
En el otro lado de la inauguración del Mundial, un grupo se manifestó por la comunidad de Israel. Foto: José Avilés

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México es un país multicultural, multifacético, riquísimo en historia y tradición; hospitalario, anfitrión y alegre. Todo eso, el mundo lo observó en la inauguración de la Copa del Mundo, tal y como sucedió en 1970 y 1986. 

Pero esta vez también se mostró el otro México: el que exige justicia, el que sus voces olvidadas claman por ser escuchadas; el que reclama a sus desaparecidos, el que pide igualdad, equidad, respeto; el que exige el agua como derecho humano y que con las remodelaciones del Estadio Azteca, hoy llamado Ciudad de México, solo le ha dado gotas a los vecinos del Coloso. 

Cierres viales por protestas y reclamos

Sobre Avenida del Imán a la altura de la Plaza Comercial Gran Sur, un colectivo alzó la voz en contra de la FIFA, Israel; a favor de Palestina, de la causa de las Madres Buscadoras, del derecho al agua y al trabajo.  

Con pancartas, megáfonos y consignas, los protestantes cerraron la glorieta de Avenida del Imán e impidieron el paso vehicular, si bien ahí estaba ya el dispositivo de seguridad que había implementado la policía capitalina.  

"Déjanos jugar ¿o nos vas a reprimir?", "FIFA go home", "Tú cuentas goles, nosotras desaparecidos y desalojos". "México, Campeón en desaparición".

Esas fueron algunas de las frases que se repetían una y otra vez o que aparecían en mantas; el México de los reclamos, el de la sed de justicia, el de la angustia por no encontrar a los que están faltando, ese también se hizo presente en la inauguración para que el Mundo lo viera.

Porque más allá de que una pelota de futbol rodara, esta es una nación que tiene profundos problemas internos que claman la empatía del planeta.  

Semana tensa llena de protestas

Fueron días previos a este día de inauguración que el clima social se tornó tenso, sensible e irascible, por las constantes manifestaciones de la CNTE, de las madres buscadoras, de las trabajadoras sexuales, de distintos colectivos... Los cortes viales, las complicaciones de movilidad y el desquicio que eso conlleva. 

Así que en el día del primer juego de la Selección Mexicana, si bien el Coloso de Santa Úrsula se llenó hasta las lámparas, se pintó completamente de verde y albergó su tercera inauguración de Copa del Mundo para hacerlo un inmueble histórico, en una fiesta mexicana para todo el mundo, en las calles que llevan hacia el estadio, el otro México también se hizo sentir, se hizo valer y se hizo escuchar. 

Porque el mundo tiene que saber lo que sucede en este país, más allá de que una pelota ruede y el planeta se detenga por la fiesta mundialista.

Esos son los dos Méxicos.

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