Tres figuras vinculadas a sucesiones familiares solicitaron licencia poco después; Claudia Sheinbaum sostuvo que aún no son candidatos
Morena enfrenta su primera prueba contra el nepotismo

Por: Roberto Cortez
La ofensiva de Morena contra el nepotismo encontró su primera prueba antes de que terminara el debate sobre las nuevas reglas internas del partido. Tres figuras políticas señaladas por sus críticos como ejemplos de sucesión familiar solicitaron licencia a sus cargos poco después de que el partido endureciera su postura contra las candidaturas heredadas.
Esa tensión llegó este jueves a Palacio Nacional. Durante la conferencia matutina, Claudia Sheinbaum buscó bajar la temperatura al debate y recordó que ninguna de esas licencias equivale a una candidatura.
"Pidieron licencia, nada más", respondió la presidenta.
Sheinbaum insistió en que las definiciones electorales todavía están lejos y que Morena cuenta con procesos internos para determinar quiénes podrán competir por cargos de elección popular. También reiteró que no comparte la idea de que una posición pública pase de un familiar a otro, aun cuando la prohibición legal entrará en vigor hasta 2030.
La presidenta evitó intervenir en los asuntos internos del partido, pero dejó claro que mantiene la misma postura que impulsó durante el debate de la reforma contra el nepotismo.
"No estamos de acuerdo con que en el mismo puesto se herede a un familiar, aunque sea de elección popular", afirmó.
Acciones internas de Morena contra el nepotismo
Sheinbaum subrayó que las decisiones sobre candidaturas y estrategia política corresponden exclusivamente a la dirigencia morenista encabezada por Ariadna Montiel y a los órganos internos del partido. Insistió en que la Presidencia no define esas rutas.
La declaración ocurre después de meses de debate sobre figuras vinculadas a familias con presencia política regional y nacional. Aunque la reforma constitucional aplazó la entrada en vigor de las restricciones hasta 2030, Morena incorporó criterios similares en sus estatutos internos.
Sheinbaum evitó mencionar nombres, pero el mensaje tiene destinatarios evidentes dentro del movimiento. El dilema para Morena será demostrar que su discurso contra las herencias políticas puede sostenerse cuando comiencen las definiciones rumbo a las elecciones de 2027 y, sobre todo, a la sucesión presidencial de 2030.
La discusión golpea uno de los mensajes que Morena ha impulsado con mayor fuerza en los últimos meses. El partido presentó las nuevas reglas contra el nepotismo como una señal de ruptura con prácticas que durante décadas identificó con sus adversarios políticos.