Madres buscadoras llevan la crisis de desapariciones hasta el Estadio Ciudad de México

Autoridades capitalinas negociaron con las madres para permitir la protesta sin alterar el partido entre México y Chequia

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Hace apenas 13 días estuvieron ahí. No para ver el partido inaugural entre México y Sudáfrica, sino para intentar que el Mundial volteara a ver a los más de 135 mil desaparecidos que hay en México

Este miércoles regresaron y, tras un acuerdo de último momento con autoridades capitalinas, alrededor de medio centenar de madres buscadoras logró cruzar el perímetro de la última milla, una zona restringida para cualquier manifestación durante el partido entre México y Chequia, para llegar hasta las inmediaciones del Estadio Ciudad de México

Mientras miles de aficionados caminaban hacia el inmueble, ellas avanzaban en sentido contrario al entusiasmo mundialista: con las fotografías de sus hijos colgadas al pecho, pendones, mantas, rosas blancas y carteles escritos en español e inglés para intentar que, esta vez, también el mundo entendiera su exigencia.

Ninguna imaginó que salir a buscar a un hijo terminaría convirtiéndola en buscadora de todos. La solidaridad fue haciendo lo suyo. En las fiscalías, en los cerros, en las fosas clandestinas y en las interminables jornadas de búsqueda se encontraron unas con otras, aprendieron a sostenerse y comprendieron que la ausencia tenía el mismo rostro en cientos de familias

Por eso volvieron. Porque si el Mundial concentra los ojos del planeta, también podía convertirse, aunque fuera por unos minutos, en el escenario para recordar que en México hay miles de personas que siguen sin regresar a casa.

El Monumento a la Revolución volvió a ser el punto de encuentro. Ahí comenzaron a reunirse madres, padres, hijos, hermanos y activistas que, como hace 13 días, regresaban con las fotografías de sus seres queridos colgadas al pecho. Algunas caras eran las mismas que acompañan cada jornada de búsqueda; otras se incorporaban por primera vez a una lucha que, con el paso de los años, dejó de pertenecer a una sola familia para convertirse en una causa colectiva.

En ese lugar inició una de las dos acciones preparadas para la jornada. Mientras un contingente permaneció en el Monumento para mantener visible la protesta, otro se trasladó hacia la estación Textitlán del Tren Ligero, desde donde comenzaría la marcha rumbo al Estadio Ciudad de México.

Quienes permanecieron en el Monumento convirtieron la protesta en un acto de visibilización. Repartieron rosas blancas para dejar claro el carácter pacífico de la movilización y entonaron una versión adaptada de Cielito lindo

"Ay, ay, ay, ay, grita y no calles, porque tu voz lo reclama, Cielito lindo, en todas partes...". Después, una voz lanzó la pregunta: "¿Por qué los buscamos?". La respuesta llegó de inmediato desde el resto del contingente: "¡Porque los amamos... hasta encontrarte!". 

Más tarde organizaron una cascarita entre madres buscadoras y varios niños, no como un momento de recreación, sino como una intervención simbólica para aprovechar el lenguaje del futbol y recordar que, detrás de la fiesta mundialista, miles de familias continúan buscando a sus desaparecidos.

Entre las imágenes que más llamaron la atención apareció nuevamente el Ajolote Buscador. Esta vez llevaba una máscara de pato y una cartulina con un mensaje dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum

"Me tengo que disfrazar de pato para que la presidenta nos voltee a ver. 135 mil desaparecidos". A su alrededor, algunas madres respondían con un irónico "cuac, cuac, cuac", en referencia al pato Merlín que días antes había aparecido en la conferencia matutina presidencial.

Mientras tanto, sobre Calzada de Tlalpan, el segundo contingente comenzaba su recorrido desde la estación Textitlán del Tren Ligero. Fue ahí donde aparecieron los mensajes escritos en español e inglés

"Hoy es Olin. No esperemos que mañana sea tu hijo o hija. Ayúdanos, por favor", decía una cartulina. 

Otra llevaba el mismo llamado para los visitantes extranjeros: "Please help us to find them". Si el Mundial había traído miles de personas de distintos países, ellas querían que la crisis de desapariciones también cruzara la barrera del idioma.

Con las fotografías de sus familiares desaparecidos al frente, el contingente avanzó sobre Calzada de Tlalpan rumbo al Estadio Ciudad de México

Sabían que, a diferencia del partido inaugural, esta vez la Selección Mexicana enfrentaría a Chequia y que miles de aficionados, además de medios nacionales e internacionales, concentrarían su atención en el inmueble. No pretendían ingresar al estadio ni alterar el desarrollo del encuentro. Su objetivo era llegar hasta las inmediaciones para hacer visible una tragedia que lleva décadas sin resolverse.

Conforme avanzaban también lo hacía el operativo de seguridad. El primer filtro apareció a unos metros de la estación Textitlán. Más adelante, en el puente que conduce al estadio, surgió el principal desencuentro de la jornada

El subsecretario de Concertación Política, Prevención y Buen Gobierno de la Ciudad de México, Juan José García Ochoa, salió al encuentro del contingente para negociar el paso. 

Explicó que las madres buscadoras podían continuar hasta las inmediaciones del Estadio Ciudad de México, pero no los medios de comunicación que documentaban la movilización, porque ese recorrido no había sido contemplado en los acuerdos previos.

La respuesta fue inmediata. —No queremos entrar al estadio. Queremos llegar afuera. Queremos que los medios nos acompañen; ellos documentan todo.

Las madres insistían en que no buscaban romper el operativo ni ingresar al inmueble donde se disputaría el partido entre México y Chequia. Su reclamo era otro: si el propósito de la movilización era visibilizar la crisis de desapariciones, impedir el paso de las cámaras también limitaba que esa realidad pudiera conocerse dentro y fuera del país.

La negociación entre las madres buscadoras y Juan José García Ochoa se prolongó durante varios minutos. Finalmente se alcanzó un acuerdo

Alrededor de medio centenar de madres buscadoras logró cruzar el perímetro de la Última Milla y avanzar hasta las inmediaciones del Estadio Ciudad de México, donde permanecieron a unos metros de los accesos, sin ingresar en ningún momento al inmueble. Desde ese punto desplegaron las fotografías de sus hijos, los pendones y las mantas con las que buscaban aprovechar el reflector del Mundial para visibilizar la crisis de desapariciones.

Mientras miles de aficionados seguían entrando para el partido entre México y Chequia, ellas levantaron las imágenes de sus desaparecidos y comenzaron a corear una consigna que rompió, por unos instantes, el ambiente previo al encuentro: ¡El estadio del Mundial es fosa nacional!

En el contingente caminaba María Herrera Magdaleno, doña Mary. Con 76 años a cuestas busca a cuatro de sus ocho hijos desaparecidos

Hace más de una década comprendió que su historia no era una excepción, sino el reflejo de miles de familias mexicanas. "Vamos a llegar hasta donde nos lo permitan", había dicho antes de iniciar la marcha. 

Ya en las inmediaciones del Estadio Ciudad de México, rodeada por policías y decenas de madres que compartían la misma ausencia, resumió el sentimiento del contingente: "Veo mucho personal para impedir que uno se acerque, pero no para buscar a nuestros seres queridos. Todo este personal debería estar ayudándonos a encontrarlos".

Por momentos guardaron silencio para que sólo hablaran las fotografías de sus hijos. Después volvieron las consignas: "Únete, únete, que tu hijo puede ser". No era una advertencia. Era la certeza con la con la que viven desde el día en que comprendieron que habían salido a buscar a un hijo y terminaron buscando también a los de las demás.

Jaloneos en General Anaya frenan marcha por trabajo digno

El operativo de seguridad desplegado por el partido entre México y República Checa encontró sus primeros desafíos mucho antes del silbatazo inicial

La jornada "Queremos Trabajo Digno" y la protesta convocada por activistas en defensa del Refugio Franciscano intentaron aprovechar la atención del Mundial para visibilizar sus demandas, pero ambas terminaron frente a cercos policiacos, encapsulamientos y empujones en distintos puntos de la ciudad.

La primera movilización en desarrollarse fue "Queremos Trabajo Digno". Poco después del mediodía, los manifestantes llegaron a la estación General Anaya de la Línea 2 del Metro con la intención de trasladarse al Estadio Ciudad de México y llevar hasta ese punto sus exigencias laborales

Sin embargo, el acceso a la estación fue bloqueado por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, lo que derivó en dos conatos de violencia entre inconformes y uniformados.

Los empujones y forcejeos se prolongaron durante varios minutos sobre Calzada de Tlalpan. Conforme aumentaba la tensión, policías del Agrupamiento Metropolitano cerraron el paso al contingente y lo encapsularon para impedir que continuara su recorrido hacia el estadio.

Los manifestantes exigían una audiencia con la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, para plantear demandas como la basificación de trabajadores, incremento salarial de emergencia, jubilación digna, reinstalación de personal despedido, mejores condiciones laborales, respeto a la libertad sindical y la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007. 

A la movilización también se sumaron integrantes de la Red Trinacional Antimundial, quienes cuestionaron que el escaparate internacional del Mundial contraste, afirmaron, con problemas laborales que permanecen sin atender.

Bloqueo en Reforma termina con encapsulamiento en Campo Marte

La segunda protesta comenzó en las escalinatas del Auditorio Nacional. Ahí, activistas en defensa del Refugio Franciscano permanecieron varios minutos antes de que una de las organizadoras llamara al grupo a trasladar la manifestación hacia Paseo de la Reforma bajo la consigna de que sólo mediante un bloqueo lograrían que sus demandas fueran escuchadas.

El contingente avanzó hasta Paseo de la Reforma, a la altura de la estación Auditorio del Metro, donde ocupó los carriles de la avenida con cuerdas y una barrera humana para exigir la devolución de los animales retirados del refugio durante un operativo realizado en enero pasado. La circulación permaneció interrumpida de manera momentánea.

La respuesta de la Secretaría de Seguridad Ciudadana no tardó en llegar. Conforme el grupo avanzaba por Reforma, más de un centenar de elementos del Agrupamiento Metropolitano desplegó un operativo que concluyó con el encapsulamiento de los manifestantes en las inmediaciones de Campo Marte para retirar al contingente y restablecer la circulación.

Durante la intervención se registraron empujones, forcejeos y momentos de tensión entre policías y activistas. Una de las manifestantes reclamaba haber sido golpeada mientras discutía con uno de los mandos del operativo, al tiempo que otra intentó salir del cerco policiaco, lo que obligó a reforzar el dispositivo con más elementos hasta liberar por completo Paseo de la Reforma.

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