El Mundial logró lo que ni políticos ni iglesia, frenar la polarización

El académico Hugo Luis Sánchez Gudiño destaca que el Mundial de futbol funciona como un termómetro social que genera identidad y unidad nacional pese a las diferencias sociales.

Los aficionados mexicanos se unieron en torno a la selección nacional. Foto: Aracely Martínez
Los aficionados mexicanos se unieron en torno a la selección nacional. Foto: Aracely Martínez

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La Copa Mundial de Futbol logró lo que ni las iglesias y mucho menos los políticos han conseguido, dejar atrás, aunque sea por unas semanas, el clima de polarización en el que está inmerso el país desde hace años.

Impacto social y unidad nacional durante el Mundial de Futbol

Y es que los partidos de la selección nacional anularon temporalmente la disputa entre distintas tendencias ideológicas y políticas y también, de alguna manera, pudo contrarrestar esa guerra entre un sector de clase media alta y uno mayoritariamente popular aseguró Hugo Luis Sánchez Gudiño, académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón de la UNAM.

"Ambos sectores se han hermanado en estos partidos de futbol, se han unido, hubo una fraternidad de clases sociales. Entonces, sí, este deporte resulta ser un fenómeno de entretenimiento, de cultura de masas, pero también un termómetro social, que ha logrado una identidad y unidad nacional", explicó.

El especialista precisó que lo que ha logrado este Mundial de Futbol no lo consiguió un discurso, un mensaje político o la propia religión, la pacificación, un paréntesis que ha conseguido neutralizar por un breve espacio la polarización social, sobre todo cuando juega la selección nacional.

Precisó que además, ante los altos costos de los boletos para los partidos que se disputaron en México, a los aficionados reales a este deporte no les preocupa ingresar al estadio, pueden seguir la competencia a través de otros medios.

El doctor en ciencia política de la UNAM aclaró que esto es temporal y era previsible y se termina en el momento en que los triunfos se conviertan en derrotas

Reacciones sociales y costos asociados al evento

"Cuando el equipo fracasa o pierde, la gran masa de afición también sale a las calles, pero no a festejar, sino a reclamar, enardecida. Y este enojo social lo traduce en violencia, tanto vandálica como en los famosos gritos homofóbicos", acotó.

El académico de la división de Estudios de Posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales mencionó que un rasgo muy destacado en este primer certamen global de futbol, de organización trinacional es que, a diferencia de los anteriores, todo tiene un precio y muy elevado.

Sin embargo, pese a los altos costos para ingresar a un estadio y a toda la cantidad de productos que ofrece esta vitrina mundialista, esto no ha sido un obstáculo para que la gran masa ciudadana se conectara con esta competencia, hiciera su propia fiesta y su propia celebración.

"Este deporte resulta ser un fenómeno de entretenimiento, de cultura de masas, pero también un termómetro social, que ha logrado una identidad y unidad nacional"

"Esas grandes masas ciudadanas pueden ver en una plaza pública el partido, los juegos de México y después de las transmisiones celebrar la fiesta, ya sea en el Fan Fest de FIFA en el Zócalo, a las afueras del estadio, en el Ángel de la Independencia o en algunas de las plazas ya emblemáticas de nuestro país, tanto en Ciudad de México como el resto de la República", dijo.

Sánchez Gudiño recordó que tanto en el Mundial de México 1970 como en el de 1986 hubo movimientos sociales críticos al gobierno y ahora correspondió, preponderantemente a las madres buscadoras, entre otros colectivos, que tienen demandas muy concretas, específicas y que de manera justa reclaman ayuda y solución.

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