Claudia Sheinbaum anunció apoyo para mejorar sus condiciones de vida y destacó la historia de trabajo de sus dueños

La presidenta posó con la familia del Pato Merlín. Foto: Presidencia
Claudia Sheinbaum anunció apoyo para mejorar sus condiciones de vida y destacó la historia de trabajo de sus dueños

Por: Roberto Cortez
Durante semanas, millones de personas vieron a un pato caminar entre puestos, calles y festejos mundialistas. Este lunes, el ave más famosa de México cruzó las puertas de Palacio Nacional. El pato Merlín, convertido en uno de los personajes más populares del Mundial 2026, llegó este lunes al Salón Tesorería de Palacio Nacional.
Acompañado por su dueña, Karla Gómez, y su familia, el animalito logró ocupar un asiento donde dignatarios extranjeros, funcionarios y empresarios suelen acompañar a la presidenta Claudia Sheinbaum. La visita amplificó más una historia viral que comenzó en las calles, entre la venta de aguas frescas y los videos que lo volvieron viral dentro y fuera de México.
Karla Ivette Gómez, una comerciante de 48 años, madre soltera, vendedora ambulante, agradeció la invitación y aseguró que la popularidad de Merlín ha permitido que millones de personas conozcan la realidad de una familia trabajadora. "Somos la parte trabajadora, somos la buena familia mexicana", afirmó ante los medios.
Sheinbaum presentó a la familia y explicó que la invitación buscó mostrar "la parte bonita de México": familias que salen adelante con trabajo diario y que representan una imagen distinta a la asociada con la violencia y los problemas de seguridad.
La comerciante relató que ha sacado adelante a sus hijos mediante el comercio informal. También compartió la situación de Carlos, de 22 años, quien enfrenta un trastorno de psicosis y recientemente salió de un hospital psiquiátrico. Según explicó, pese a las dificultades, trabaja todos los días y busca construir una vida independiente.
"Nosotros no somos esa parte que dicen que somos muertes o cosas difíciles. Somos la parte trabajadora, somos la familia mexicana", dijo Karla ante un salón acostumbrado a escuchar funcionarios, cifras y estrategias.
Cristian, de 14 años, también participa en el negocio familiar. Después de la escuela ayuda a cargar mercancía y atender clientes. En la dinámica familiar, Merlín ocupa un lugar especial. "Es el patrón del negocio", bromeó Gómez, al describir cómo el pato acompaña las jornadas de trabajo.
"Lo que hay que hacer es ayudar", dijo Sheinbaum al vincular el caso con la filosofía de los programas sociales que impulsa su administración.
La presidenta sostuvo que el interés generado por Merlín abrió la oportunidad de visibilizar la historia detrás del fenómeno viral. Afirmó que el gobierno buscará que la popularidad del ave se traduzca en beneficios concretos para la familia.
La familia confirmó que este mismo día iniciaría el registro de la marca y los derechos relacionados con la imagen de Merlín. Gómez explicó que buscan proteger legalmente al pato ante el crecimiento de su fama y el interés comercial que ha despertado.
Con sus calcetas protectoras, una dieta que incluye verduras, proteínas, grillos, charales y hasta un taco de carnitas los domingos, el pato observaba una conferencia que por momentos parecía olvidar que él era el invitado principal.
Merlín tiene dos años y, de acuerdo con su familia, podría vivir entre 14 y 17 años. Además cuenta con supervisión veterinaria especializada y protección para sus patas cuando camina sobre pavimento.
La historia no comenzó con él. Antes existieron Bruna y Waffle, otros patos que también alcanzaron notoriedad en redes sociales. Sin embargo, ninguno logró el impacto de Merlín, quien pasó de acompañar la venta de aguas frescas a convertirse en una de las imágenes más reconocibles del Mundial celebrado en México.
Al despedirse, Karla Gómez resumió el momento con una frase que reflejó el asombro de la familia ante la fama repentina y la posibilidad de participar en la conferencia matutina: "Necesito que me pellizquen. No lo puedo creer".