Citó las memorias de Miguel de la Madrid para respaldar su postura y reiteró que su gobierno no protegerá a nadie
"No es nuevo": Sheinbaum liga caso Rocha a una histórica táctica de presión de EU

Por: Roberto Cortez
Las acusaciones contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, abrieron un nuevo frente en la relación entre México y Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que los señalamientos por presuntos vínculos con el narcotráfico forman parte de una práctica que, dijo, se ha repetido durante décadas para influir en gobiernos mexicanos.
La mandataria insistió en que su administración no protegerá a ningún funcionario involucrado con la delincuencia organizada. Sin embargo, advirtió que tampoco aceptará acusaciones sin sustento. "Tiene que haber pruebas", afirmó al explicar que la Fiscalía General de la República mantiene abierta una investigación para determinar si existen elementos que permitan proceder contra Rocha.
Para respaldar su postura, Sheinbaum recurrió a un antecedente histórico. Leyó un fragmento de las memorias del expresidente Miguel de la Madrid, quien narró cómo el entonces embajador estadounidense John Gavin le presentó acusaciones contra varios gobernadores sin aportar evidencias.
De la Madrid respondió que la legislación mexicana impedía actuar únicamente por sospechas y exigió pruebas antes de abrir procedimientos.
La presidenta sostuvo que ese episodio demuestra que el señalamiento de presuntos vínculos con el narcotráfico ha servido en distintos momentos como herramienta de presión política. Agregó que esa práctica no sólo ocurrió durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, sino que tiene antecedentes documentados en administraciones anteriores.
Cooperación México-Estados Unidos en materia de seguridad
Sheinbaum también rechazó versiones difundidas por el periodista Carlos Loret de Mola y el columnista Raymundo Riva Palacio sobre un supuesto resguardo federal de Rocha Moya. Aseguró que el gobernador con licencia permanece en su domicilio y que ni siquiera cuenta con protección del gobierno federal.
La presidenta sostuvo que México mantiene la cooperación con Estados Unidos en el combate al narcotráfico, pero subrayó que esa colaboración debe desarrollarse con respeto a la soberanía nacional.
Añadió que, así como México combate el tráfico de drogas, también exige acciones contra el lavado de dinero, la distribución de estupefacientes y el flujo de armas desde territorio estadounidense.