La presidenta Claudia Sheinbaum decidió mover la discusión sobre la CNTE a un terreno distinto al de las demandas laborales. En lugar de responder sobre los reclamos que mantienen activas las protestas magisteriales, centró buena parte de su intervención en una pregunta: quién representa realmente a los maestros.
La mandataria reaccionó al anuncio de nuevas movilizaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en las inmediaciones del Estadio Azteca. Defendió que el diálogo permanece abierto a través de la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Educación Pública y el ISSSTE.
"Entonces, ¿qué caso tiene que marchen hoy al estadio? ¿Para qué? Me pregunto, ¿para qué? ¿Para hablar con la presidenta? ¿Para qué quieren hablar con la presidenta?, si tienen toda mi representación, toda, absolutamente toda, la Secretaría de Gobernación y el secretario de Educación. Toda. Y el director del ISSSTE".
Mesas de diálogo
La frase funcionó como algo más que una interrogante. Fue un mensaje político dirigido a la propia Coordinadora y a la opinión pública: si existen mesas de diálogo y funcionarios facultados para negociar, la protesta pierde justificación.
Sheinbaum defendió que las negociaciones laborales deben desarrollarse con las representaciones sindicales reconocidas formalmente, aunque reiteró que su gobierno mantendrá comunicación con grupos disidentes del magisterio.
"Y muchos de los más radicales, de los más radicales del grupo, son los que no tienen representación. O sea, los que proponen las medidas más radicales son justamente los que no ganaron la representación de sus maestros, que fueron dirigentes en alguna ocasión, pero ya no."
El conflicto que plantea la presienta
Sheinbaum dedicó varios minutos a reconstruir la historia del sindicalismo magisterial en México, desde el antiguo control corporativo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación hasta los cambios impulsados durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador para establecer elecciones por voto directo.
A partir de esa explicación construyó el argumento central de su gobierno: las negociaciones laborales deben desarrollarse con las representaciones sindicales que cuentan con reconocimiento formal.
La presidenta sostuvo que la CNTE conserva el control de algunas secciones sindicales, particularmente en Oaxaca, Chiapas y Zacatecas, pero afirmó que en otras regiones perdió representación frente a grupos elegidos mediante voto universal.
También aseguró que los sectores que impulsan las acciones más radicales no necesariamente representan a la mayoría del magisterio.
El Mundial entra en la ecuación
Las movilizaciones anunciadas se desarrollan en las inmediaciones del Estadio Azteca, uno de los escenarios más visibles del Mundial 2026 y uno de los puntos donde el gobierno busca proyectar una imagen de estabilidad y capacidad organizativa.
La CNTE coloca así su inconformidad en un espacio de alta exposición pública, mientras el gobierno intenta presentar las protestas como acciones impulsadas por grupos que no cuentan con representación mayoritaria.