La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó la versión atribuida al exembajador estadounidense Ken Salazar sobre una supuesta preocupación de Andrés Manuel López Obrador por la información que pudiera aportar el jefe criminal a las autoridades estadounidenses.
La mandataria aseguró que el conflicto nunca giró alrededor de las posibles declaraciones de Zambada. Lo que generó tensión dentro del gobierno mexicano, dijo, fue la falta de información sobre la forma en que ocurrió la captura y traslado del capo a territorio estadounidense.
"No había preocupación por lo que pudiera decir", sostuvo Sheinbaum al referirse a las versiones difundidas a partir de un adelanto del libro de memorias de Salazar.
La disputa fue por la soberanía
La presidenta afirmó que la principal inquietud de López Obrador era conocer si alguna agencia de Estados Unidos participó dentro de México sin informar a las autoridades nacionales.
Recordó que durante meses el gobierno federal exigió una explicación clara sobre el operativo que terminó con Zambada en una corte estadounidense, debido a que nunca quedó plenamente esclarecido cómo ocurrió la detención y posterior traslado.
Según Sheinbaum, si alguna institución extranjera hubiera intervenido directamente en territorio mexicano sin coordinación con el gobierno federal, se habría configurado una violación a la soberanía nacional.
Esa fue, afirmó, la razón detrás del enfriamiento en la relación entre López Obrador y Ken Salazar durante la etapa final del gobierno de Joe Biden.
"La solicitud siempre fue saber cómo ocurrió la detención", resumió la presidenta al recordar los reclamos que se plantearon durante meses desde Palacio Nacional.
La investigación sigue abierta
Sheinbaum explicó que la Fiscalía General de la República mantiene abiertas las investigaciones relacionadas con la captura del histórico líder del Cártel de Sinaloa y continúa intercambiando información con el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
También descartó cualquier inquietud dentro de su administración por información que pudiera surgir durante el proceso judicial que enfrenta Zambada en territorio estadounidense.
La presidenta insistió en que la posición de México no busca impedir la captura de personas con órdenes de aprehensión, sino garantizar que las operaciones se desarrollen mediante mecanismos de coordinación y comunicación entre ambos gobiernos.
Una herida que sigue abierta
El caso del Mayo Zambada se convirtió en uno de los episodios más sensibles de la relación bilateral durante los últimos años.
La ausencia de una explicación definitiva sobre la operación alimentó cuestionamientos sobre el alcance de las agencias estadounidenses dentro de México y colocó nuevamente el debate sobre la soberanía en el centro de la agenda política.
Con su respuesta, Sheinbaum buscó desplazar la discusión de las declaraciones que pudiera hacer el capo y devolverla al terreno donde el gobierno mexicano ha concentrado sus reclamos desde la captura: el respeto a la jurisdicción nacional y los límites de la cooperación en materia de seguridad.