El fiscal general adjunto en funciones de Estados Unidos, Todd Blanche, celebró el descubrimiento de un túnel clandestino que conectaba a Tijuana, Baja California, con Otay Mesa, California, y aseguró que el caso demuestra el compromiso de las autoridades estadounidenses para combatir a los cárteles y frenar el tráfico de drogas.
"Este caso refleja nuestro compromiso inquebrantable de desmantelar cárteles, detener el flujo de drogas peligrosas en nuestras comunidades y mantener seguras a las familias estadounidenses", señaló.
De acuerdo con las autoridades, el túnel subterráneo era utilizado para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, comenzaba en Tijuana y terminaba en un edificio que aparentaba ser una tienda comercial.
Derivado de este hallazgo se capturaron a cuatro personas presuntamente responsables, acusadas de participar en distribución de cocaína, Según los reportes dos de ellas se encontraban en Estados Unidos de manera ilegal.
Durante el operativo fueron asegurados más de mil kilogramos de cocaína, una cantidad superior a una tonelada, cuyo valor estimado ronda los 45 millones de dólares.
La construcción contaba con diversas adaptaciones que permitían transportar mercancía de forma más eficiente. Entre ellas se encontraban sistemas de ventilación, suministro eléctrico y mecanismos para mover cargamentos a lo largo del recorrido subterráneo.
De acuerdo con las autoridades, el túnel tenía aproximadamente 589 metros de longitud y alcanzaba una profundidad de 16.7 metros bajo tierra y decomisaron un total de 1,029.6 kilogramos de cocaína distribuidos en 851 paquetes ocultos dentro de congeladores industriales que eran transportados en tres vehículos.
Además de la cocaína, los agentes localizaron 24 paquetes de metanfetamina, dos bolsas con marihuana y diversas municiones.