Cuando juega la selección mexicana el cerebro humano está sometido a una tormenta química que impacta en el desempeño laboral
Mundial de futbol afecta concentración y productividad: UNAM

En el cerebro humano, un juego de la selección mexicana desata una tormenta química y, en horas de trabajo, una justa deportiva de este tipo "secuestra el ancho de banda" de las personas, advirtió Erika Villavicencio Ayub, académica de la Facultad de Psicología (FP) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La especialista explicó que un evento como el Mundial de Futbol afecta la productividad y la concentración laboral e impacta económicamente, sobre todo si las organizaciones no lo saben gestionar.
Pueden tener a las y los colaboradores sentados en su silla, frente a su computadora, pero su ancho de banda cognitivo está secuestrado por el partido, pues las personas están enfocadas en si ganará o no la apuesta, o en revisar el marcador a escondidas.
Impacto neuroquímico y social de los partidos en México
En este contexto, precisó que la Copa Mundial de la FIFA 2026 no es solo el balón en la cancha, es un laboratorio gigante para analizar el comportamiento humano y para entender lo que pasa en las y los aficionados tendríamos que ir directo a la química del cerebro.
Impacto neuroquímico y social de los partidos en México
Apuntó tras precisar que si el equipo triunfa, aparecen los circuitos de recompensa: secreta dopamina, las personas experimentan euforia y se activa un mecanismo de identidad, en el cual brillamos con la gloria ajena.
Pero si el partido se pierde, la historia es otra: nuestro centro de alerta, la amígdala, detecta la falla como una amenaza. En este caso se dispara el cortisol, la hormona del estrés, y adrenalina y se desarrolla estrés físico como si estuviéramos en una situación de peligro.
Asimismo, la química del cerebro nos hace reaccionar para ponernos en un estado de cuidado, incluyendo nuestra autoestima. La conducta cambia, nos quiere distanciar inconscientemente del fracaso y ya no decimos "perdimos", sino perdieron.
En el fondo, añadió, es un mecanismo de defensa neurocognitivo para amortiguar ese golpe, porque hay un contagio emocional.
La efervescencia no se queda en el estadio o enfrente de la pantalla: hay gente que se levanta y la golpea hasta romperla. Y lo más preocupante es que "salpica" a otros grupos, aunque no tengan interés en ese deporte.
La especialista alertó que este panorama representa también un motivo de preocupación, porque en los hogares a los elevados niveles de cortisol se suma que México es uno de los países que más consume alcohol en el mundo, y en momentos como esos, aún más.
La evidencia indica que con este tipo de eventos se incrementa la violencia hacia las infancias, el riesgo de fricciones y agresiones en el tráfico después del partido, por lo que es necesario psicoeducar a la gente.
Acotó que en el caso de las áreas de trabajo, ante la ansiedad se generan fricciones entre las y los compañeros, el error operativo se eleva. Si el conjunto deportivo pierde, la tolerancia a la frustración cae.
"Al día siguiente vemos equipos de trabajo irritables, con baja motivación, mala comunicación interpersonal, y esto es permanente. El Mundial se acaba, pero se mantiene la afectación en la relación", sentenció.
Consecuencias laborales y recomendaciones para las empresas
Por eso, es más rentable para las empresas habilitar una pantalla, que la gente se reúna y vea el juego. Es mejor que se libere la tensión, haya esparcimiento e integración grupal, que tener a la plantilla desconcentrada, ansiosa y cometiendo errores, no solo 90 minutos, sino durante toda la jornada.
Cuando nos reunimos para apoyar al equipo, nuestro cerebro libera oxitocina, la hormona del apego, que fomenta la confianza, empatía y conexión humana.
La experta sugirió a las personas mantener buenas prácticas en el rubro financiero, toda vez que por la emoción realizan gastos adicionales o adquieren deudas que repercuten en la economía personal y familiar por mucho tiempo.
Por ejemplo, comprar una televisión o boleto para presenciar el encuentro cuando sus ingresos no alcanzan para ello es un error, porque el endeudamiento y el mal manejo crediticio traen consecuencias a la salud mental y física.
"Debemos ver este torneo como lo que es, no es el fin del mundo, hay que disfrutar el mundial pero, sobre todo, cuidar la salud mental", concluyó Villavicencio Ayub.
