La gestión emocional y táctica en los minutos finales marca la diferencia entre avanzar o quedar eliminados.
Al final, (casi) siempre pierden los africanos


Por: Sergio Bibriesca
X: @SergioBibriesca
El ascenso de África en cada Copa del Mundo ha sido lento, pero consistente. En 1990, Camerún alcanzó los cuartos de final, lo cual significó un hito para el futbol africano. A esa hazaña le siguieron Senegal en 2002. En ambos casos, iniciaron el torneo ante los vigentes campeones del mundo. A ambos le ganaron 1-0. Camerún a Argentina y Senegal a Francia.
En 2010, en el primer Mundial jugado en ese continente, Ghana alcanzó la misma instancia. El cuadro africano tuvo en los pies de Asamoah Gyan el triunfo con un penal en el minuto 120. Lo falló. Desde los 11 pasos, Uruguay avanzó. Doce años después, Marruecos rompió los esquemas. Se quedó en la antesala de la final, sólo porque se enfrentó a Francia.
Para este Mundial, nueve de los 10 equipos que participaron avanzaron a los dieciseisavos.Un récord. Sin embargo, hasta ahora, cinco de los seis equipos que han jugado han sido eliminados. Sólo Marruecos avanzó (con un equipo integrado con 17 jugadores no nacidos en el país y formados en Europa). Los demás –salvo Argelia, que perdió con claridad–cayeron en los minutos finales.
Todo comenzó con Sudáfrica, que logró contener a Canadá durante casi todo el encuentro, pero terminó recibiendo un gol en el tiempo añadido.
Algo parecido ocurrió con Costa de Marfil. Parecía encaminada a forzar la prórroga ante Noruega después de empatar en el minuto 74, pero encajaron el tanto decisivo apenas a cuatro minutos del final.
Un día después, la República Democrática del Congo puso en aprietos a Inglaterra durante casi 90 minutos. Sin embargo, a falta de un cuarto de hora para el final, Harry Kane igualó el marcador y, en el minuto 86, firmó el gol que sentenció la victoria inglesa.
Un poco más tarde fue el turno de Senegal, que pasó del sueño a la pesadilla. Los Leones de la Teranga tenían contra las cuerdas a Bélgica. Ganaban 2-0 cuando el encuentro entraba en sus últimos instantes. Entonces todo cambió. Dos goles consecutivos (en el 86´ y 89´) y un penalti en el 120´ transformaron una noche histórica en una eliminación dolorosa.
"El síndrome del último minuto". Así lo denomina el diario Aujourd´hui de Burkina Faso.
Para el periódico, "el futbol africano necesita reflexionar sobre su ADN mental", ante el porqué de tantas derrotas cuando el partido está a punto de terminar.
Afrik-Foot, un medio especializado en la actualidad del futbol africano, analizó lo sucedido. Remarca que las selecciones demostraron que poseen el nivel necesario para competir durante largos tramos contra la élite europea, pero la diferencia aparece en los detalles: la gestión emocional, la concentración, la serenidad y la disciplina táctica en los últimos minutos. Es ahí donde se marca la distancia entre los equipos que avanzan de ronda.
El mismo Rudi García, entrenador de Bélgica, lo ratificó al final del partido ante Senegal: "Conocemos este tipo de equipos: pierden su estructura táctica hacia el final del partido".
Marruecos, con un equipo formado con otros estándares, es la excepción. Ellos empataron al final ante un equipo de élite como Países Bajos y avanzaron en penales, y puede marcar el destino del futbol de ese continente, cada vez más influyente en el balompié mundial.
Casi la cuarta parte de los mil 248 futbolistas del Mundial son afrodescendientes. A nivel de clubes, hay más de 500 futbolistas africanos jugando en diferentes ligas de Europa. De este total, al menos 135 militan en las cinco principales ligas del continente.
Falta aún conocerse el destino de Cabo Verde, Egipto y Ghana, que jugarán hoy. A ver si laarmada africana se vuelve a quedar en la orilla después de nadar tanto.