Crisis política en Baja California y acusaciones de la DEA reflejan un cambio profundo en la relación entre México y Estados Unidos.
Cuando la confianza se rompe


Por: Guillermo Ortega
La confianza entre dos gobiernos rara vez desaparece de un día para otro. Se erosiona lentamente, decisión tras decisión, desencuentro tras desencuentro. Pero llega un momento en que deja de ser un problema diplomático para convertirse en un cambio de paradigma. Todo indica que México y Estados Unidos han llegado a ese punto.
Lo ocurrido durante los últimos días no debe analizarse como una sucesión de episodios aislados. Las declaraciones del director de la DEA, Terrance Cole; la revelación de que las autoridades mexicanas tuvieron bajo su custodia al piloto que trasladó a Ismael el Mayo Zambada antes de entregarlo a Estados Unidos, y la crisis política que enfrenta la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, forman parte de una misma historia. Una historia que habla menos de personas que de instituciones y, sobre todo, de una confianza que parece agotarse.
Hace apenas unos años, las diferencias entre ambos gobiernos se procesaban con discreción. Hoy ocurre exactamente lo contrario. La desconfianza ya no se oculta. Se expresa abiertamente.
Cuando hablan las agencias
Las declaraciones del director de la DEA representan mucho más que una opinión personal. Al afirmar que existe una "conexión mortal" entre el gobierno mexicano y los cárteles de la droga, y que ambos son "inseparables", Terrance Cole elevó el tono de una relación bilateral que ya atravesaba uno de sus momentos más delicados.
El gobierno mexicano rechazó los señalamientos. Sin embargo, el hecho de que el máximo responsable de una de las principales agencias antidrogas utilice ese lenguaje anticipa posiciones y prepara el terreno para decisiones futuras.
La oportunidad perdida
Hoy sabemos que el piloto que trasladó al Mayo Zambada estuvo bajo custodia de las autoridades mexicanas antes de ser entregado a Estados Unidos.
Si las autoridades mexicanas pudieron obtener información relevante sobre uno de los episodios más importantes del narcotráfico y no aprovecharon esa oportunidad antes de realizar la entrega conforme a los procedimientos aplicables, el problema trasciende la anécdota. Mientras Washington consolidaba su versión de los hechos, México dejaba escapar la posibilidad de construir la suya.
La política bajo sospecha
Las conversaciones difundidas públicamente generaron una crisis política para la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila. Más allá de las versiones encontradas y de cualquier valoración sobre esos materiales, existe un hecho políticamente relevante: las explicaciones ofrecidas no consiguieron cerrar la controversia. En política, cuando una explicación no logra disipar las dudas, la incertidumbre termina ocupando el espacio de la certeza.
El verdadero cambio
Si se observan en conjunto estos acontecimientos, la conclusión resulta difícil de evitar. La relación entre México y Estados Unidos está dejando de descansar en la confianza institucional para apoyarse cada vez más en la verificación, la presión política, la inteligencia y la acción directa de las agencias de seguridad.
Eso explica por qué el protagonismo ya no lo tienen los diplomáticos, sino la DEA, el FBI, el Departamento del Tesoro o el Departamento de Justicia.
No estamos frente a una crisis pasajera de comunicación. Estamos frente a una transformación de la relación bilateral. Durante décadas se dijo que la mayor fortaleza entre México y Estados Unidos era la confianza construida por sus instituciones. Hoy esa confianza parece haber dejado de ser el punto de partida. La desconfianza comienza a definir el comportamiento de ambos gobiernos.
Y cuando eso ocurre, los diplomáticos pierden espacio, las agencias toman la iniciativa y las decisiones dejan de edificarse sobre la cooperación para construirse sobre la sospecha. Ése es el verdadero cambio que estamos presenciando. Cuando la confianza se rompe entre dos vecinos, ya no basta con administrar la relación, hay que reconstruirla. Y esa, quizá, sea la tarea más compleja que enfrentarán ambos gobiernos en los años por venir.
@GOrtegaRuiz