El mensaje detrás del Mayo

El FBI reivindica públicamente la captura de Ismael el Mayo Zambada, enviando un mensaje claro sobre el liderazgo de Estados Unidos en la lucha contra los cárteles mexicanos.

El mensaje detrás del Mayo

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Guillermo Ortega

Washington rara vez habla por hablar. Mucho menos cuando se trata de seguridad nacional. Por eso, más importante que el hecho de que el FBI haya reivindicado públicamente su participación en la captura de Ismael el Mayo Zambada, resulta la pregunta que pocos se han hecho: ¿por qué decidió hacerlo ahora?

La respuesta obliga a mirar mucho más allá de un comunicado de prensa. Porque el mensaje no estaba dirigido únicamente a la opinión pública estadounidense. Tampoco era un simple ejercicio de protagonismo institucional. El verdadero destinatario estaba al sur del río Bravo.

Durante meses, el gobierno mexicano sostuvo que la captura del líder histórico del Cártel de Sinaloa ocurrió bajo circunstancias que Estados Unidos nunca explicó plenamente. La exigencia de transparencia se convirtió en una constante del discurso oficial. Sin embargo, lejos de alimentar esa discusión, el FBI decidió fijar su propia narrativa: la operación fue un éxito de las agencias estadounidenses y forma parte de la estrategia de Washington contra los cárteles mexicanos.

No es un detalle menor. En política internacional, las narrativas también son instrumentos de poder.

Más que una captura, un mensaje

Si se observa el contexto, resulta difícil pensar que el momento fue casual. En las últimas semanas, Washington ha endurecido su posición frente a México en prácticamente todos los frentes relacionados con la seguridad.

Las sanciones del Departamento del Tesoro contra personas y empresas presuntamente vinculadas con organizaciones criminales; la creciente presión para que las autoridades mexicanas actúen contra funcionarios señalados por presuntos vínculos con el narcotráfico, y las señales enviadas sobre el futuro del T-MEC forman parte de un mismo lenguaje político.

El comunicado del FBI encaja perfectamente en esa secuencia. No anuncia una operación nueva. Lo que hace es recordar quién ejecutó uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico en las últimas décadas y, al hacerlo, envía un mensaje inequívoco: Estados Unidos está dispuesto a asumir públicamente el liderazgo de la estrategia regional contra el crimen organizado.

La nueva lógica de Washington

Durante décadas existió un principio no escrito entre ambos países. Las diferencias en materia de seguridad se discutían en privado para evitar un deterioro de la relación política y económica.

Ese modelo parece haber quedado atrás. Para Washington, comercio, migración, combate al fentanilo, seguridad fronteriza y desarticulación de los cárteles forman parte de una misma negociación. Quien aspire a mantener una relación comercial privilegiada con Estados Unidos también deberá demostrar resultados concretos en materia de seguridad.

Por eso sería un error interpretar cada decisión como un episodio aislado. El FBI habla del Mayo Zambada; el Departamento del Tesoro sanciona operadores financieros; la Casa Blanca endurece su discurso. Observados en conjunto, revelan una estrategia coherente: Washington ya no está administrando la relación con México. Está redefiniéndola.

La batalla por la narrativa

En cualquier operación de alto impacto existe una disputa silenciosa por controlar el relato. Quien impone la narrativa también condiciona la interpretación política de los hechos.

Al reivindicar públicamente la captura del Mayo Zambada, el FBI no sólo reclama un mérito operativo. También establece quién cuenta la historia. Mientras Washington fortalece la percepción de que sus agencias están actuando con determinación frente al crimen organizado, el gobierno mexicano insiste en reclamar mayor información y defender el principio de soberanía.

Son dos narrativas que avanzan en direcciones opuestas. El problema es que la narrativa estadounidense comienza a imponerse en la conversación internacional.

Una relación que cambió de naturaleza

Quizá la lección más importante de esta semana sea que la relación entre México y Estados Unidos dejó de ser la que conocimos durante las últimas tres décadas.

Washington exige resultados verificables en el combate al crimen organizado y está dispuesto a utilizar todos los instrumentos de presión a su alcance para obtenerlos.

Una clara muestra de ello es la convocatoria de Marco Rubio a ministros de Relaciones Exteriores de más de 60 países a una cumbre en Washington esta  semana para combatir lo que el gobierno de Donald Trump denomina el resurgimiento del "terrorismo transnacional de extrema izquierda". México no fue invitado.

Las grandes potencias rara vez comunican únicamente hechos. Comunican decisiones. Comunican prioridades. Comunican poder.

Por eso, el verdadero significado del mensaje del FBI no está en la captura del MayoZambada, sino en el momento elegido para reivindicarla. Washington dejó de limitarse a combatir a los cárteles. Ahora también busca fijar la narrativa de esa batalla. Y cuando un país pierde la capacidad de construir su propio relato frente a su principal socio, comienza a perder algo todavía más valioso: la iniciativa política para definir los términos de la relación bilateral.

@GOrtegaRuiz

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