Tres ejemplos en sólo unas horas que pueden pintar, grosso modo, a una sociedad que sigue siendo indolente, poco empática y machista
El Mundial nos exhibe


Por: Sergio Bibriesca
Sólo dos días de competencia habían pasado y "las benditas redes sociales" ya habían exhibido en video tres casos bastante desafortunados que nos pueden pintar como sociedad. Durante los festejos en el Ángel de la Independencia luego del triunfo de México contra Sudáfrica, dos aficionados tomaron una lona con rostros de personas desaparecidas que cargaba una madre buscadora. Pobres, se cubrían de la lluvia. La mujer les arrebató el plástico y estos envalentonados caballeros la increparon.
En el acto aparece un hombre con una pequeña cámara –un reportero de Telemundo–. Empuja a uno de ellos y se empiezan a hacer de palabras. Otro joven con la playera del Tri –muy patriótico él– se acerca a la persona que graba y le dice que no lo haga. El video, de poco más de un minuto, termina poco después de que uno de ellos tira de una patada al comunicador.
Por desgracia esa imagen se replicó en otros puntos del Ángel. Videos del reportero Iván Ortiz, de El Sol de México, muestran el mismo comportamiento con otros aficionados, que tomaron las lonas con decenas de rostros de desaparecidos, mientras, en estado de euforia colectiva, ríen y festejan, tapados con las lonas a lado de personas que llevan años a la espera de que su familiar vuelva a casa. El sentido a veces no es tan común.
Por la noche ese día en Guadalajara, Corea del Sur jugaba contra Chequia. La influencer surcoreana Ino Cat grababa un video con algunos aficionados mexicanos en segundo plano. Uno de ellos empieza a saludar a la cámara y de pronto se lleva las manos a los ojos para hacer el gesto de ojos rasgados. La joven pasa de sonreír a un gesto de incomodidad, mientras que el hombre en cuestión se ríe de su capacidad de improvisación. El post que se viralizó lo subió la propia creadora de contenido con la leyenda: "Cuando experimentas racismo en la Copa del Mundo".
Rápidamente el hombre histriónico fue identificado en redes sociales. Resultó ser Ulises Bernal Miramontes, presidente del Colegio de Ingenieros Topógrafos Geomáticos de Jalisco.
La institución salió a fijar postura ayer por la mañana. En un comunicado dijo que confía en que "el presidente en funciones realizará, a título personal, las aclaraciones que considere pertinentes, contribuyendo al debido esclarecimiento de los hechos y evitando interpretaciones que pudieran afectar a terceros o a la propia institución".
También señaló que, "como colegio de profesionistas, reiteramos nuestro compromiso permanente con los valores de respeto, integridad, responsabilidad social, inclusión y convivencia armónica, principios que orientan el actuar de nuestra organización y de sus integrantes".
Y advirtió que, "en congruencia con nuestros estatutos y reglamentos, el asunto será revisado a través de los mecanismos internos correspondientes". Hasta el cierre de edición, Bernal Miramontes no había emitido postura.
Finalmente, la reportera Montserrat Gómez grababa un video afuera del Estadio Azteca luego del triunfo de México ante Sudáfrica. Mientras hablaba a la cámara, un aficionado mexicano llegó por atrás, la tomó de la cintura y la abrazó. La mujer inmediatamente se hace a un lado y le quita la mano de la cintura. "Hay que perder el miedo a hablar, porque a veces muchas tenemos el miedo a ser juzgadas, que, para ser sincera es lo que me está pasando en este momento. Me están tirando con todo: que la culpable fui yo, que yo me debo de dejar que lleguen y me toquen, que tengo que estar callada. Es un común denominador que digan que si yo no quiero que me toquen, me quede en mi casa", dijo a Récord.
Tres ejemplos en sólo unas horas que pueden pintar, grosso modo, a una sociedad que sigue siendo indolente, poco empática y machista.